El pasado 27 de abril, el Papa León autorizó la promulgación de cinco decretos que le fueron presentados por el cardenal Semerano, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos.

Dos de estos decretos hacen referencia a España: Por una parte, la ofrenda de la vida del Siervo de Dios  Pedro Manuel Salado Alba, fiel laico, miembro de la asociación Hogar de Nazaret, nacido en Chiclana de la Frontera (España) y fallecido el 5 de febrero de 2012, cerca de Atacames (Ecuador).

Murió por agotamiento extremo tras rescatar a siete niños que habían sido arrastrados por la corriente. De confirmarse un milagro atribuido a su intercesión, Pedro Manuel sería elevado a los altares.

Por otra parte, la Iglesia reconoce el martirio del Siervo de Dios  Estanislao Ortega García y sus 48 compañeros, todos ellos religiosos profesos del Instituto de los Hermanos de la Instrucción Cristiana de San Gabriel.  Junto a ellos figura también el sacerdote diocesano Manuel Berenguer Clusella.

Estos 50 católicos fueron asesinados in odium fidei entre julio y noviembre de 1936  en diversos lugares de Cataluña, en el contexto de la persecución religiosa que se desencadenó en España contra los católicos por parte de los enemigos de la religión y de la patria.

El objetivo de los frentepopulistas era acabar con el catolicismo en toda la nación española.

La ideología marxista y republicana hizo todo lo posible para que la religión católica desapareciese de España, ya antes de que empezara la guerra civil en 1936.

Dicha persecución religiosa contra los miembros de la Iglesia Católica comenzó con el triunfo de la II República en el año 1931.

Al tratarse de mártires, su beatificación tendrá lugar sin necesidad de que se acredite milagro alguno por su intercesión. Ignoramos cuándo se llevará a cabo la beatificación de estos mártires.

Los Hermanos de la Instrucción Cristiana en España han tenido una significativa presencia entre nosotros desde su fundación en el año 1903. Aunque la congregación fue disuelta en Francia en ese año, su legado de educación y evangelización sigue vivo en España y en otros lugares.

La Familia Menesiana se caracteriza por su compromiso con la educación integral y la vida espiritual de los jóvenes.

Esta gran Familia está formada por religiosos y laicos que viven según el espíritu del Venerable Juan María de La Mennais, sacerdote católico nacido en Francia en 1780 y fallecido en el mismo país, en olor de santidad, en 1860.

En el año 1819 fundó una congregación religiosa católica dedicada a la enseñanza, llamada Hermanos de la Instrucción Cristiana de Ploërmel, conocidos como menesianos. El propósito de la fundación fue el de formar profesores católicos y abrir escuelas.  

El Padre de La Mennais tuvo como ayuda al cura párroco de Auray en Morbihan (+ 1841).

La Congregación fue aprobada en 1822 y disuelta en Francia en 1903 como consecuencia de una disposición legislativa precursora de la ley francesa de separación Iglesia-Estado, del año 1905.

Fue el Papa San Pablo VI quien proclamó Venerable al Padre de La Mennais en 1966.

Al ser expulsados de sus colegios franceses, los menesianos optaron por exiliarse mayoritariamente en España. Los primeros cuatro hermanos se instalaron cerca de la frontera en una casa de Zugaramurdi, el 13 de junio de 1903. En ese mismo año se hicieron presentes en Cataluña. Aquí se les llamó Hermanos de la Instrucción Cristiana de San Gabriel.

En 1936, los 49 hermanos gabrielistas fueron secuestrados junto con su capellán en localidades barcelonesas como Montcada, Reixach y Sant Adrià de Besós. Se les torturó antes de asesinarles.

Formaban parte de una comunidad vinculada en su fundación de 1715 a San Luis María Grignión de Montfort, consagrados a la enseñanza. 

Encabeza la lista de estos 50 mártires Estanislao Ortega García y le siguen 48 compañeros, mártires todos ellos.

El sacerdote diocesano Manuel Berenguer nació en 1906, en Castellterçol y fue asesinado in odium fidei el 7 de noviembre de 1936 en Montcada y Reixach.

Entre los episodios más dramáticos de la persecución religiosa destaca el asalto de un centenar de milicianos de la FAI a la casa de Can Valls, el 7 de noviembre de 1936. Después de invadir la finca, 44 hermanos mayores de 18 años y el padre Berenguer, fueron detenidos y trasladados en autobús a la checa de San Elías, en Barcelona. Los estudiantes más jóvenes fueron enviados a centros de asistencia social, mientras que los de más edad permanecieron en Can Valls bajo el control de un comité republicano.

Estos mártires serán elevados a los altares gracias al reconocimiento oficial por parte de la Iglesia, en concreto por parte del Papa León XIV.

Los nuevos mártires se añaden a una larguísima relación formada por obispos, sacerdotes, seminaristas, religiosos y religiosas y fieles cristianos laicos que fueron asesinados en la persecución marxista que hubo en España en los años 30 del siglo XX. Hasta hoy han sido canonizados once de estos mártires y beatificados más de 2000. Como dijo Tertuliano, la sangre de los mártires es semilla de cristianos.

Damos gracias a Dios por el testimonio de estos hermanos nuestros que dieron su vida por amor a Cristo y a la Iglesia.