El pasado lunes día 27 de abril, fiesta de Nuestra Señora de Montserrat, el papa León XIV ha firmado el decreto de beatificación de 50 nuevos mártires de 1936. Con este anuncio, la causa romana de estos 50 mártires llega al final de la primera parte, y solo falta saber la fecha de la ceremonia de la beatificación, con lo que estos 50 mártires serán incorporados a la lista oficial de los beatos de la Iglesia Católica. Y por actualizar los datos, diremos que con la incorporación de estos 50, el número de mártires beatificados y canonizados hasta la fecha se eleva a 2.315 asesinados durante la persecución religiosa que llevaron a cabo los socialistas, los comunistas y los anarquistas, alentados por los masones, durante la Segunda República y la Guerra Civil españolas.
También queda pendiente conocer la fecha de la ceremonia de beatificación de once mártires, que murieron en el territorio de las actuales diócesis de Marid, Getafe y Alcalá de Henares. El pasado 18 de diciembre, el papa autorizó la promulgación de los decretos relativos a estos once mártires, de los cuales nueve eran seminaristas, uno era sacerdote diocesano y el otro era un laico.
Pero en el artículo de este domingo quiero detenerme en lo sucedido en el martirio de uno de estos seminaristas, Mariano Arizabalaga Español. Como veremos, su hermano Rafael murió en las mismas circunstancias que él. Y sin embargo, al seminarista se le abrió proceso de beatificación y al otro no. Veamos cómo sucedió.
Mariano Arrizabalaga Español, hijo de un capitán de infantería, nacido en Barbastro, inicia su formación en 1929 en el Seminario Pontificio de Comillas. La página oficial de la archidiócesis de Madrid que, erre que erre, persiste en llamarse “Mártires del siglo XX en Madrid”, dice de él lo siguiente: “El inicio de la Guerra Civil sorprende a Mariano en Madrid por estar ahora aquí su familia. Por eso ha sido incluido entre los seminaristas mártires de esta Causa. Llega a casa pocos días antes del asalto del Cuartel de la Montaña, el 20 de julio de 1936, seguramente ajeno a las vicisitudes similares que están viviendo los seminaristas madrileños.
La familia está siendo fuertemente acosada por los frentepopulistas, sobre todo por la militancia de Joaquín y Rafael [hermanos suyos] en la Acción Católica. Este último es incluso detenido y llevado a declarar a la checa del Palacio de Rodas en la calle Españoleto. Joaquín permanece escondido hasta su ingreso en la embajada de Chile, donde muere por causa de los padecimientos y la desnutrición.
La razón de la detención de Mariano, sin afiliación política alguna y prácticamente recién llegado a Madrid, no puede ser otra que su condición de seminarista
El 5 de octubre es practicado un registro domiciliario y son detenidos Mariano, su hermano Rafael y un cuñado. Son llevados a la checa de Fomento, donde permanecen varios días, y desde donde son trasladados a la Dirección General de Seguridad, antes de ser recluidos en la Cárcel Modelo el 9 de octubre, según el testimonio del sacerdote redentorista José María Ibarrola, preso con ellos en la Galería quinta de la misma prisión. La razón de la detención de Mariano, sin afiliación política alguna y prácticamente recién llegado a Madrid, no puede ser otra que su condición de seminarista.
Efectivamente, el padre Ibarrola, que compartió prisión con Mariano y Rafael Arrizabalaga, da más información, que hemos recogido en los siguientes términos:
“Era la mañana del 17 de octubre de 1936 cuando Ibarrola entró en la Galería Quinta de la Cárcel Modelo. Detenido en la pensión en que se encontraba, había sido clasificado en la prisión como venido de Pamplona y había cambiado su apellido por el de Iturriaga. Mientras acababan los del grupo aquellas formalidades los encerraban en unos calabozos oscuros. De allí los hacían subir a otro cuartucho, donde a los detalles de la ficha se añadía las huellas dactilares que de ellos querían conservar como de peligrosos criminales. Luego venía la oficina del cacheo, en la que limpiaban sus bolsillos de las armas ofensivas que hubieran escapado al examen de la comisaría, y, por último, la oficina financiera donde a cambio de un resguardo de valor problemático era preciso dejar el último centavo. De estas dos oficinas postreras —la del chequeo y la del dinero— se vieron libres una veintena, no porque se hubieran amansado los carceleros, sino porque cuando llegaron los últimos debían haberse ido a dormir alguno de ellos; el caso es que luego de renegar entre sí contra los camaradas infieles a su deber y hacerles pagar a los detenidos las consecuencias de una espera prolongada los enviaron a las celdas sin cumplir aquellos requisitos, pensando tal vez llamarlos al día siguiente. Si lo pensaron, se olvidaron de lo pensado. Serían las cuatro de la mañana cuando pasaron al arranque del magno Abanico que da nombre y carácter a la Prisión Modelo. Allí nuevas caras duras de milicianos y oficiales, gestos y nombres de mando, lectura de nombres, y distribución por celdas, a sazón de cinco presos, más o menos, en cada una. El medio millar de presos ingresados aquel día fueron adscritos a la Galería Quinta, que habían hecho desalojar la víspera hacinando sus inquilinos en las demás galerías.
Le tocó a Iturriaga [nombre en la cárcel de José Mª Ibarrola] compartir celda con dos jóvenes, hasta ese momento desconocidos para él. Eran dos hermanos venidos de Barbastro. Comenzaron los saludos:
—Somos Rafael y Mariano Arrizabalaga.
—Yo soy José María Iturriaga. —Contestó el redentorista.
—Mi hermano estudia Teología en Comillas, y nos sacaron anoche de nuestro domicilio el día 8 de octubre por tener un hermano falangista en Reus
—Bueno —respondió Ibarrola— sinceramente soy José Mª Ibarrola y soy sacerdote redentorista.
Al escuchar sacerdote redentorista al más joven de los hermanos se le abrieron los ojos de par en par. Tomó la palabra y dijo.
—¿Padre, me permite contarle algo que me ocurrió con uno de sus hermanos?
—¡Cómo no! —respondió Ibarrola— Cuéntame.
—Como le dije, me llamo Rafael Arrizabalaga. El día 20 de agosto fui detenido por un comunista de la Comisaría de Chamberí llamado Agapito Sanz. Preso fui llevado a la checa de Bellas Artes, donde pasé una noche. Al día siguiente fui subido en un coche, me taparon los ojos y me llevaron a otra checa. De camino creí que me llevaban a matar, por lo que estuve rezando en mi interior: «Señor, Virgen mía, que me lleven a donde pueda confesarme.» Y no sé el lugar en que me llevaron. Pero allí me encontré en el calabozo a tres hombres. Por su aspecto sospeché pudiesen ser sacerdotes, pues no paraban de rezar. Les pregunté y uno de dijo llamarse Roberto González Nandín y que era casado. Los otros dos me dijeron que eran redentoristas, el Hermano Pascual y el P. José Mª Urruchi, con el que pude confesarme. Pasé el día con ellos; me contó el H. Pascual que estaban escondidos en la casa de D. Roberto y que estando él trabajando, fue el Agapito Sanz a hacerles un registro y que al enterarse que eran religiosos los detuvo y los llevó a esa checa. El P. José Mª estaba más impresionado y no paraba de rezar. D. Roberto y el H. Pascual mantenían mejor la calma, aunque también rezaban. Yo me sumé a sus oraciones. Lo último que recé allí fueron las tres Avemarías con ellos. Pues caído el día los subieron en un coche a los tres y oí que los llevaban a matar a Getafe. A mí me dieron la libertad; con los ojos vendados me subieron a un coche y me vi libre en la plaza de Olavide”.
Por pertenecer a Acción Católica, después de la guerra le abrieron una ficha a Rafael, de cuyos datos dan fe las firmas del Consiliario, el famoso padre Juan María Gorricho, y el presidente de Acción Católica Juan Bautista de Arteaga. La ficha está encabezada por una orla, en la que se puede leer: “Bebieron el cáliz del Señor y se hicieron amigos de Dios”, ya que en Acción Católica consideraron que Rafael Arrizabalaga era un mártir. Esto es lo que dicen los tres apartados de la ficha:
Hechos de su vida: comenzó sus estudios en el colegio de los PP Escolapios de Barbastro de primera enseñanza y Bachillerato, estudios que continuó en el Instituto Nacional de Enseñanza Media de dicha ciudad, siempre con excelentes calificaciones.
Fue uno de los primeros afiliados a la juventud de Acción Católica de Barbastro, demostrando siempre gran celo y entusiasmo.
Al trasladarse su familia a Madrid se inscribió en la Juventud del C. de María en 1934.
Comienza por aquellas fechas sus intervenciones en las luchas religioso-políticas para la salvación de España, como afiliado a la Juventud [de Acción Católica] y a la Falange Española de las JONS sufriendo por ello numerosas detenciones y persecuciones.
Muy conocidos por los marxistas por su filiación católica y falangista fue víctima de numerosos atentados en unión de sus compañeros de Juventud, en uno de los cuales encontraron la muerte Enrique Bellsolell y José Luis de Olano, a raíz, de lo cual se vio precisado a huir de Madrid en compañía de su hermano Joaquín, trasladándose a Alcazar (Tarragona), donde fueron detenidos y llevados a Barcelona, y de allí a la cárcel Modelo de Madrid, de donde lograron salir a los pocos días en el mes de mayo-junio de 1936.
Actividades durante la Cruzada. Al estallar el Glorioso Movimiento viose precisado a esconderse en distintos domicilios, particulares y pensiones, perseguido de cerca por las milicias rojas, le detienen en el mes de agosto y le llevan a la checa del Fomento, siendo puesto libertad a los ocho días.
El 5 de octubre de 1936 es nuevamente detenido en unión de su hermano Mariano, y de un hermano político, siendo llevados a la checa del Círculo de Bellas Artes , y de allí a la Cárcel Modelo, de donde desapareció el 6 de noviembre de 1936.
Por haber sido identificado el cuerpo de su hermano Mariano Arrizabalaga, se supone fueran asesinados los tres en el mismo sitio, ya que desaparecieron el mismo día de la cárcel.
Sepultura. Se supone que está enterrado en Paracuellos del Jarama, ya que han sido trasladados al cementerio de mártires, allí existentes todos los caídos de Torrejón de Ardoz”.
Y a la vista de toda esta documentación me surge una duda, una pregunta o llámenlo ustedes como quieran: Siendo Mariano y Rafael hijos de la misma madre, los dos de Acción Católica, piadosos en los últimos momentos, encerrados en la misma celda y asesinados del mismo modo… ¿Tendrá algo que ver que Rafael estuviera afiliado a Falange para que no se le haya abierto un proceso de beatificación como a su hermano?
Javier Paredes
Catedrático emérito de Historia Contemporánea de la Universidad de Alcalá.