El pasado 18 de junio el papa León XIV autorizó la promulgación del decreto de beatificación de 20 sacerdotes de la diócesis de Ibiza y Formentera, que murieron mártires durante la Guerra Civil española.

Culminaba así un proceso, iniciado en 2008, cuando el entonces obispo de Ibiza, Vicente Juan Segura, firmó el decreto de introducción y apertura de la causa de beatificación por declaración de martirio de los Siervos de Dios. A continuación, se recogieron los testimonios y toda la documentación, se clausuró la fase diocesana el 12 de junio de 2015 y la causa fue enviada a la Congregación —Dicasterio desde 2022— de las Causas de los Santos en Roma. La Congregación declaró la validez del proceso diocesano el 27 de enero de 2017. Con todo el material recogido se elaboró la Positio, un informe que incluye, además de las declaraciones de los testigos, los elementos fundamentales que permiten afirmar con certeza moral el carácter de verdaderos mártires de la fe de los Siervos de Dios. La Positio fue aprobada por el Congreso de los Consultores Históricos del Dicasterio el 28 de enero de 2025. El 15 de enero de 2026 la misma fue sometida al examen favorable de los consultores teólogos del Dicasterio y hace unos días, el pasado martes 16 de junio, al juicio definitivo de los cardenales y obispos miembros del Dicasterio.

Portada de la positio de Juan Torres Torres y 20 compañeros, en total veintiuno

Si me he extendido en explicar todo el proceso de beatificación, es porque me ha llamado la atención que se autorice la promulgación del decreto de beatificación solo de 20 sacerdotes, cuando en la positio figuraban veintiuno. Como se lee en el título de la positio, foto de la portada publicada por el obispado de Ibiza, se trata de Ioannis Torres Torres et XX sociorum; es decir, de Juan Torres Torres y veinte compañeros, en total veintiuno. Y en efecto, en la diócesis de Ibiza, durante la Guerra Civil, según los datos de archivo, los sacerdotes asesinados fueron veintiuno.

Por su parte, la página del Obispado de Ibiza publica la lista de los veinte sacerdotes con una brevísima reseña biográfica. Cotejando esta lista de los veinte con la relación de los veintiún sacerdotes que fueron asesinados, el excluido es Francisco Planells Tur, nombre que se debió incluir en la positio de 2025. Por lo tanto, solo cabe la explicación de que Francisco Planells Tur ha sido excluido o en el examen de los consultores del Dicasterio o en el juicio definitivo de cardenales y obispos del Dicasterio de la Causa de los Santos, celebrados los dos en 2026. Ignoro los motivos, porque nadie ha dicho nada.

Pero comentemos lo ocurrido en la isla de Ibiza durante la Guerra Civil. El tiempo de dominio del Frente Popular en Ibiza fue muy corto: duró poco más de cinco semanas; exactamente 37 días, desde el 8 de agosto al 13 de septiembre de 1936. El 8 de agosto, tras un bombardeo, desembarcaron 25.000 republicanos, primero en Formentera y después en Ibiza. Días antes, la propaganda el Frente Popular había lanzado unas octavillas en las que se podía leer lo siguiente:

“No queremos ruinas. No queremos sangre. Os estimamos como hermanos y como españoles y proletarios que sois. La República no es cruel, sino justiciera y humana. Rendíos, ibicencos. Capitulad, soldados. Os rendís no a la fuerza brutal, sino a la Ley y al Derecho. Capituláis no ante el enemigo, sino ante la República, ante la libertad, ante España”.

Menos mal que no querían sangre, porque durante esas cinco semanas fueron asesinados 113 ibicencos

Menos mal que no querían sangre, porque durante esas cinco semanas fueron asesinados 113 ibicencos. Y en tan poco tiempo el Frente Popular se propuso como acción prioritaria la persecución religiosa, en la que además del martirio de las cosas sagradas fueron asesinados veintiún sacerdotes; cifra muy alta porque representa la mitad del clero que había entonces en aquella diócesis, que eran cuarenta sacerdotes.

Monumento del Corazón de Jesús en Ibiza

Antonio Cardona Riera, obispo de Ibiza en 1936, conocido como Bisbe Frit, salvó su vida de un modo sorprendente. Logró huir, tras burlar el cerco al que le tenían sometido disfrazándose de payesa. En su huida llegó al Puig de na Ribas; entonces, Puig de na Ribas solo era una pequeña montaña donde había un molino, un pozo y unas cuantas casas. En una de estas casas le escondieron, encerrándole incluso en el pozo en ocasiones, hasta que la isla fue liberada por las tropas de Franco. En reconocimiento por haber salvado allí su vida, en 1947, se construyó en esa montaña un colosal monumento al Corazón de Jesús de 23 metros de altura. Este lugar, ahora, es conocido popularmente como Montecristo.

Uno de los sacerdotes asesinados fue Antonio Tur Costa, que era cura ecónomo de San Carlos. Le detuvieron, junto con su padre, Antonio Tur Guasch, en la casa rectoral y los llevaron hasta la plaza de la iglesia, donde entre burlas y escarnios los lincharon a los dos.

Algo parecido sucedió con Antonio Roig Guasch, cura ecónomo de San Francisco Javier en Formentera. Tras detenerle, le llevaron a Ibiza donde le pasearon entre burlas y continuos vejámenes. Al llegar a la iglesia de Santa Domingo, en medio de la calle, le asesinaron mediante una carga de fusilería.

El castillo de Ibiza se convirtió en prisión donde estaban encerrados cientos de presos. El 13 de agosto, cuando las tropas de Franco conquistaron la isla de Ibiza, se produjo la huida de los carceleros. Pero antes de huir, masacraron a los presos con ametralladoras y bombas de mano

Juan Torres Torres era un sacerdote jovencísimo, tenía tan solo 24 años y había sido ordenado sacerdote tan solo unos días antes de que estallara la Guerra Civil, en el mes de junio de 1936. Tras su ordenación le nombraron cura ecónomo de Nuestra Señora del Pilar en Formentera. Los rojos le asesinaron en Formentera, antes del ataque a la isla de Ibiza.

El castillo de Ibiza se convirtió en prisión donde estaban encerrados cientos de presos. El 13 de agosto, cuando las tropas de Franco conquistaron la isla de Ibiza, se produjo la huida de los carceleros. Pero antes de huir, masacraron a los presos con ametralladoras y bombas de mano.

En esa carnicería, además de los 18 sacerdotes asesinados, perecieron 89 hombres de Ibiza, algunos de los cuales habían sido detenidos por su condición religiosa, como Bartolomé Marí Mayans, presidente de Acción Católica, o como Salvados Mena Vivera, Jose Boned Marí, Juan Mayans Escanellas, José Castelló Marí y Ramón Palau Ramón, todos ellos dirigentes de la Federación de Padres de Familia de la diócesis de Ibiza-Formentera.

Por declaraciones de los que lograron sobrevivir se sabe que casi todos los murieron recibieron antes la absolución. Los sacerdotes siguieron confesando a los presos incluso después de iniciada la matanza y la muerte de algunos de ellos fue, cristianamente, ejemplar. Se encontró algún cadáver de los asesinados arrodillado, en actitud de oración.

Interior de la iglesia de Santa Eulalia después ser quemada

Pero donde se muestra el carácter radical de la persecución religiosa en Ibiza, donde se ve a las claras que el objetivo de los socialistas, los comunistas y los anarquistas, alentados por los masones, era exterminar por completo a la Iglesia es en el martirio de las cosas sagradas.

La iglesia parroquial del Salvador fue destruida totalmente; primero fue incendiada y a continuación la derribaron. Las iglesias de Santa Eulalia y la de San Rafael fueron pasto de las llamas y destruidas parcialmente. Si bien estos tres templos fueron las que mayores daños sufrieron, el resto de las iglesias de la diócesis, hasta un total de veintiuna, fueron todas saqueadas y profanadas.

Imágenes mutiladas en la puerta de la iglesia de San José en Ibiza

La casi totalidad de las imágenes sagradas fueron profanadas y destruidas, algunas de ellas aparecieron mutiladas, con el detalle particular de que les habían sacado los ojos. La mayoría de las imágenes fueron hechas astillas y arrojadas al fuego. Los milicianos se revistieron con los ornamentos sagrados para realizar ceremonias sacrílegas, y tras la representación de la burla litúrgica, dichos ornamentos acabaron en las llamas.