Sr. Director:
El arzobispo de Oviedo Monseñor Fray Jesús Momtes, ha sido calumniado y vejado por unos políticos de extrema izquierda por su postura ante las medidas del gobierno de intentar legalizar a más de 500.000 personas por motivos estrictamente electorales sin contar con el parlamento y para contentar a sus insaciables socios. Monseñor Jesús Montes es un obispo dialogante: expone con rigor y seriedad sus posturas sobre todas aquellas materias en las que está en juego la dignidad de la persona humana, opiniones que están fundamentadas en la doctrina moral de la Iglesia Católica. El serio problema de la emigración afecta realmente y directamente a los españoles, y debe ser analizado con seriedad y rigor, según lo exige el Parlamento Europeo y, rechazando la demagogia político-sindical
El arzobispo de Oviedo no solo defiende una emigración justa y conforme a la ley, sino que ha dado muestras de apoyarla siempre que sea conforme con la legalidad vigente
Lo que no es justo es defender cualquier tipo de emigración ilegal o controlada por mafias que manejan los flujos migratorios como un negocio basado en el efecto llamada, con lo que se perjudica muy seriamente a los emigrantes que están plenamente integrados y contribuyen a su bienestar personal y al social.
Es un engaño para los mismos migrantes hacerles pagar dinero para prometerles derechos y condiciones de trabajo que nunca van a tener. Máxime, cuando los políticos por motivos estrictamente personales toman medidas que influyen negativamente en la convivencia y en la integración social necesarias.
El arzobispo de Oviedo no solo admite la postura de la Conferencia Episcopal sobre la emigración legal y la ilegal, sino que acepta las disposiciones de la Unión Europea en sus medidas sobre la emigración: Garantizar asesoramiento jurídico gratuito a los solicitantes en todos los procedimientos administrativos. Garantizar que los menores no acompañados no sean sometidos a procedimientos fronterizos, a menos que supongan un riesgo para la seguridad. Garantizar que a las familias con niños se les ofrezcan condiciones de acogida. Pero si el solicitante es un peligro para la seguridad o el orden público, si ha engañado a las autoridades deben ser tomadas las medidas pertinentes.
La emigración es un problema muy humano, que no se puede utilizar como estrategia para cambiar censos electorales y ganar elecciones.