Sr. Director:
Chris Olah, ha pedído ayuda al Papa porque, según él mismo reconoce, la presión para obtener rendimiento comercial, la presión geopolítica, el orgullo y la ambición no pueden dominar el desarrollo de la IA.
Olah reconoció que es necesario entender bien qué está pasando con los modelos de IA porque han alcanzado un nivel de desarrollo autónomo tal que los propios científicos que trabajan en ellos se encuentran con fenómenos inquietantes y misteriosos.
Estamos ante una herramienta que ha dejado de ser neutral. Se trata de una herramienta que puede ayudarnos a comprender lo que es propiamente humano, pero que necesita también controles, sobre todo porque su poder de entrar en lo más íntimo de la conciencia y por su capacidad para hacer la guerra casi de un modo autónomo la pueden hace incontrolable. No por casualidad, en las palabras con las que el Papa presentó su primera encíclica habló de “Inteligencia Artificial” desarmada.