Fernández Mañueco me cae gordo. Rompió con Vox, porque uno de Vox, García Gallardo, se atrevió a meterle mano a los criminales del aborto, de forma mínima e indirecta, todo sea dicho. Pero algo era algo... y claro, el PP es un partido progre de derechas y socialdemócrata de derechas de toda la vida. Es decir, que Mañueco fue tan cobarde como cualquier otro dirigente del PP.

Pero sí me ha gustado el gesto de su toma de posesión de este jueves 11 de marzo, su tercer juramento. En primer lugar, ha jurado, no prometido, pero, en segundo lugar, y dado que no había crucifijo sobre la mesa, Mañueco decidió llevarse uno suyo para jurar el cargo. 

¡Bien por Mañueco!