Sr. Director:
Los therians son personas que se autoperciben en el plano psicológico como animales. Se trata de un fenómeno social y anticultural que no implica una transformación física ni la creencia de poseer un cuerpo distinto, sino una vivencia interna de identidad.
El término hace referencia a la capacidad psicológica de transformarse en animal, aunque esta transformación no se da de forma física, sino experimentando una conexión interior con un animal determinado. Los therians entienden que tienen un cuerpo humano, pero pueden sentirse interiormente animales o mantener una afinidad profunda con determinada especie no humana, sino animal.
En algunos casos encuentran satisfacción en imitar conductas asociadas a un determinado animal, como ciertos movimientos o sonidos propios de los animales.
La identidad therian como comunidad contemporánea surgió en la década de 1990 en foros de internet, donde comenzaron a organizarse espacios de discusión sobre este tipo de experiencias.El salto a la popularidad llegó con el auge de las redes sociales y hoy es frecuente ver a jóvenes y adolescentes imitar movimientos o sonidos de animales, o corriendo a cuatro patas.
Es necesario llevar cuidado para no confundir a los therians con los furries, pues se trata de fenómenos diferentes. El furry fandom es una subcultura centrada en la afición por personajes animales antropomórficos, es decir, animales con ciertas características humanas.
Algunos therians utilizan accesorios como máscaras o colas para sentirse más conectados con su experiencia, pero no todos forman parte de comunidades de disfraces. La viralización del fenómeno responde a plataformas tales como tik-tok u otras, en donde los y las jóvenes se presentan como perros, gatos, lobos, llamas, etc.
El fenómeno therian parece desarrollarse ahora entre discusiones sobre la juventud, la pertenencia y la identidad.
El psicoanalista Francisco Guerrini señala que, detrás de la estética o los comportamientos therians, puede haber sufrimiento emocional, falta de contención familiar o búsqueda de identidad. Es conveniente observar si se dan señales de alerta tales como conductas agresivas o aislamiento, que podrían requerir intervención profesional. Este fenómeno es una expresión contemporánea de identidad y conexión simbólica con el reino animal que combina elementos históricos, culturales y psicológicos.
Las llamadas tribus urbanas siempre buscaron diferenciarse del mundo adulto. La gran diferencia hoy es el escenario digital.
Si la identificación animal reemplaza una integración saludable en la realidad y genera aislamiento, rechazo o sufrimiento clínico, entonces parece necesaria la intervención psiquiátrica o médica.
Yo no soy médico ni ejerzo como tal, pero me gusta observar la realidad en su conjunto para poder hacer una adecuada valoración de la misma. Me preocupa que los chicos y chicas se autoperciban como animales, aunque se diga que son conscientes de que son personas humanas.
Si nos remitimos a las primeras páginas del Génesis leemos: "Al principio creó Dios el cielo y la tierra". Y luego van pasando los días y el Señor Dios va creando la luz, el firmamento, la tierra, el mar, el cielo, la hierba verde, los árboles frutales, el sol, la luna, las estrellas, los pájaros del cielo, los peces del mar, los ganados, reptiles y fieras según sus especies. (Cfr. Gén. 1, 1-25). Al llegar el día sexto, el Señor Dios creó al hombre a su imagen, "a imagen de Dios lo creó, varón y hembra los creó". Dios los bendijo diciéndoles: "Sed fecundos y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se mueven sobre la tierra".
Y Dios entregó a la primera pareja humana todas las hierbas que engendran semilla y todos los árboles frutales para que les sirvieran de alimento.
La hierba verde será para alimento de los animales.
Al ver Dios todo lo que había hecho observó que era bueno, muy bueno (Cfr. Gén. 1, 31).
El día séptimo lo consagró y bendijo Dios, porque en él descansó de toda la obra que había hecho cuando creó (Cfr. Gén. 2). Ahora bien, por envidia del diablo entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte. El varón y la mujer, obedeciendo y respetando las leyes divinas, dan gloria al Creador y se sirven de los demás seres creados para su honesta subsistencia y para progresar honradamente en el mundo. De ahí que todas las personas, creadas a imagen y semejanza del Creador, estamos llamadas a vivir dando gloria a Dios haciendo un buen uso de los bienes que Dios mismo nos ha regalado.
Escribió San Ireneo, obispo de Lyón desde el año 177 hasta el 202: "La gloria de Dios es que el hombre viva y la vida del hombre es la visión de Dios".
La fe cristiana tiende a realizar aquello que es verdaderamente humano. El ser humano encuentra su racionalidad en la identificación de la fe cristiana con lo humano.
Y lo humano se realiza en un amor real, que no teme desesperación alguna. Por eso, en su vida terrena, el hombre es como una parte de sí mismo en espera, lo cual nunca le impide el reconocimiento apasionado de que la naturaleza vive para un entendimiento ideal.
El fenómeno therian no parece adecuarse a lo que Dios espera de los seres humanos.