El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, camina desde el ridículo al ridículo. La última ha sido llamar a capítulo al agregado de Negocios de la embajada rusa en España para protestar en nombre el Gobierno Sánchez por la "inaceptable violación del espacio aéreo polaco". De inmediato, a Vladimir Putin le ha entrado una temblona.
Todo ello mientras, en las reuniones y conciertos entre las potencias europeas y la OTAN para defenderse de, ataque ruso con drones a Polonia, con el Gobierno español ni se cuenta. Como diría la inefable Margarita Robles, esto significa que somos un socio fiable... e insignificante.
Europa no cuenta con España pero el dulce Albares continúa emitiendo poderosos comunicados que son la sensación del mundo. "O así", que dijo un vasco.