Sr. Director:
La propuesta cristiana combina siempre una doble mirada: la universal, que responde a la interpelación que le hacen los profundos cambios en la historia, entre ellos los avances tecnológicos o el incremento de la violencia, las guerras y las injusticias, y la particular, que se traduce en la acción cotidiana transformadora y humanizadora.
La humanidad se enfrenta a retos tan radicales que amenazan la convivencia y su propia existencia. Ante estas circunstancias me parece conveniente, urge diría, aclarar en qué consiste la condición humana y cómo nuestra comprensión de la persona condiciona la forma que ha adquirido el desarrollo en los últimos tiempos. Fenómenos como el transhumanismo y el post humanismo, la Inteligencia Artificial o la crisis de la democracia, son aceleradores de cambios como la pretensión de hacer inmortal al hombre con la aplicación de la tecnología. La comprensión cristiana, basada en el ejercicio de la razón iluminada por la fe, propone que el sentido de la persona consiste en aceptar la vida como don del amor de Dios; de esta forma la vida se convierte en vocación, en respuesta libre, razonable y amorosa a ese don.