Sr. Director:

Si hoy mismo hubiese elecciones generales en España, el PSOE recibiría uno de los peores bacatazos de su historia; tan sólo el 28% de los votantes apostaría por un gobierno presidido por Sánchez.

El PP ganaría con más del 30% de votos.

Y Vox obtendría más del 18%.

Quizá Sumar contaría con el 5% de votantes y Podemos con un 3'6%.

Los demás partidos obtendrían un 1% o bien ni siquiera llegarían al 1%. 

En todo caso, para formar un gobierno estable, el PP necesitaría los apoyos de Vox y quizá de otras formaciones afines. El PSOE no repetiría en el gobierno ni siquiera sumando los votos de ciertos partidos minoritarios de izquierdas, republicanos, anarquistas, etc.

La mayoría del pueblo español sabe qué ha hecho el actual gobierno presidido por Sánchez y que la corrupción dentro del partido y dentro del gobierno está siendo el pan de cada día, para desgracia de los ciudadanos. 

Por el momento hemos de esperar, porque no es intención del actual presidente del gobierno convocar elecciones generales de manera inmediata. Esperaremos y le pediremos a Dios que nos conceda la paciencia necesaria.

Por regla general, uno cosecha según lo que siembra, y a la vista está lo que ha sembrado Sánchez y sus gobiernos a lo largo de estos siete años en el poder.

Hace unos días se nos invitaba a recordar la herencia y el trabajo de España por la fe católica. El Santo Padre León dijo que "desde hace dos milenios los españoles han acogido la palabra del Evangelio de Jesucristo y hoy esta fe sigue vigente entre nosotros gracias a las expresiones de fe popular que representan una auténtica dramaturgia de la salvación al ritmo del año y en los diversos contextos de la vida.  Junto con el patrimonio artístico y musical, con las múltiples cofradías y asociaciones de carácter caritativo, dan testimonio del fecundo encuentro entre Jesucristo y vuestro pueblo, un pueblo lleno de pasión"

El Papa y los cristianos españoles valoramos muchísimo nuestra historia, henchida de fe, de caridad y de esperanza cristiana; tanto es así que en 1492  los españoles llevaron la fe católica al continente americano, y a pesar de los pesares y de que la práctica religiosa ha descendido muchísimo, existe un humus cristiano en el conjunto de la España actual, en pleno siglo XXI.

El Papa León subrayó que ha venido a España a confirmar, alentar e inspirar una renovada fidelidad de los cristianos al Evangelio y una reconciliación y cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de esta Nación.

No nos va bien encerrarnos en ideologías prefabricadas ni lanzarnos al sálvese quien pueda al que algunos nos invitan. Es verdad que la realidad es y la idea se elabora, pero entre ambas debe existir un diálogo constante, evitando que la idea termine separándose de la realidad.

"La Verdad es siempre más grande que nosotros y por eso nos sorprende y nos atrae hacia caminos de purificación y reconciliación en los que el diálogo con los demás y con Dios se vuelve fundamental". Para los que creemos en Jesucristo, sólo Él es el camino, la verdad y la vida, y ésto es aplicable a nivel individual y a nivel comunitario y social.

El Santo Padre nos puso el ejemplo de tres santos españoles:  San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús y San Ignacio de Loyola.

España y los españoles queremos contribuir a que se desarrolle en todo el mundo la civilización del amor y para ello debemos abrirnos al Dios que es amor, pero ésto no puede darse si no se protege adecuadamente la libertad religiosa y de conciencia. También necesitamos cultura, interioridad, educación libre y de calidad, trascendencia. En la conciencia de cada uno, la justicia y la paz se abrazan.

Ignacio de Loyola tuvo la audacia de replanteárselo todo dando crédito a las desolaciones y consolaciones de su corazón, en un ejercicio de discernimiento e imaginación por el cual prefirió la paz a las armas y los santos a los poderosos. Su crisis se transformó en gracia.

Algunos criterios de discernimiento son: la dignidad de la persona humana, el destino universal de los bienes, la opción por los pobres, el cuidado de la casa común, la paz, una planificación responsable, la inclusión de los más frágiles, la alfabetización digital, el trabajo que lleve a la justicia y a la paz, etc.

Hoy es necesario volvernos hacia Dios, hacia Jesucristo, presente en su Iglesia, hacia ese Dios que habita en nuestro corazón y que nos anima a confiar en Él y en su amor por nosotros y por todos.

En la Sagrada Eucaristía nos encontramos con ese Dios que es el Amor de los amores, el Señor, nuestro compañero de camino y nuestro hermano.

Acogiendo a Jesucristo podremos edificar una sociedad nueva, renovada con su gracia divina, abierta a Él y a los hermanos.