¿No estaremos exagerando un poquito? El rasgado de vestiduras por el partido de la selección española de fútbol contra Egipto, el pasado jueves fue de los que hacen época.

Resulta que unos cachondos, varios cientos de cachondos, presentes en el estadio del Español, en Barcelona, comenzaron a gritar "Musulmán el que no bote". La verdad es que gritaron mucho más el grito favorito de Juan Español en todas las bodas patriotas: "Pedro Sánchez, hijo de p.", pero el Sanchismo aún no ha conseguido que los insultos al presidente del Gobierno se tipifiquen como delitos de odio penados con hasta cuatro año de años de cárcel, aunque todo se andará.

Lo de "Pedro Sánchez, hijo de p.", que se oyó bastante más, fastidia mucho en Moncloa pero aún no está tipificado como delito de odio al presidente del Gobierno... por el momento

Hasta el seleccionador español, Luis de la Fuente, un personaje por lo general templado, se salió de madre al exigir que a esos individuos se les aparte de la sociedad. ¿En serio, Luis?

Naturalmente, Lamine Yamal se ha sentido muy ofendido y ha dicho que él es musulmán, y no tolera faltas de respeto al islam. Yo todavía estoy esperando que Luis de la Fuente responda algo parecido cuando escucha las continuas blasfemia contra Cristo.

En todo caso, "Musulmán el que no bote" no es un canto racista, es religiófobo. No hace referencia a raza alguna sino a un credo.

Naturalmente, insisto, nadie protesta cuando se blasfema en los campos contra Jesucristo, algo habitual en el fútbol... como tampoco nadie se ha preguntado por qué a una masa se le ocurre gritar precisamente en Cataluña, contra los musulmanes y no, por ejemplo, contra los sintoístas o contra los zoroastristas. A lo mejor es porque cada día son más los catalanes hartos de la invasión musulmana de Barcelona, Tarragona, Lérida y Gerona.

El problema de la policía estriba en que no fueron pocos los islamófobos sino muchos. ¿Cómo detener a una multitud?

En todo caso, sorprende tanto rasgado de vestiduras y filacterias cuando hace un par de años, un musulmán asesinó a un sacristán e hirió a un cura en una iglesia en Algeciras. Fue entonces cuando Ione Belarra, entonces ministra del Gobierno Sánchez, corrió en socorro del homicida pidiendo que nadie se metiera con los musulmanes, que "ya están muy estigmatizados". ¡Menuda hipócrita!

Y a todo esto, ¿está mal lo de Pedro Sánchez HP o lo de musulmán el que no bote? Por supuesto que está mal, son dos faltas de respeto, pero no seamos fariseos: no es para tanto y no son blasfemias ni cantos racistas: son una falta de respeto a una autoridad o a un credo.

Una falta de respeto mínimo si lo comparamos con otras hechos cristófobos que se aplauden en España. Por ejemplo, hoy miércoles se perpetra una misa satánica en Valencia... y ni el PSOE ni el PP, ni nadie, dicen nada. Al parecer, eso no es racismo.

Eso sí: lo de "Pedro Sánchez, hijo de p.", se oyó bastante más en Cornellá y fastidia mucho en Moncloa pero aún no está tipificado como delito de odio al presidente del Gobierno... por el momento.

¿No estaremos exagerando un poquito?

Ahora, el problema de la policía estriba en que no fueron pocos los islamófobos sino muchos. Y claro, ¿cómo detener a una multitud? A lo mejor, lo que tenemos que hacer todos con el fin de evitar la acción judicial, es delinquir en masa o insultar en masa a Pedro Sánchez. Ahora que lo pienso, esto último ya se hace en España. Por ejemplo, al finalizar las bodas.

Otrosí: ¿no estaremos exagerando un poquito?