En decenas de poblaciones españoles hoy, 16 de Julio, se celebra la festividad de Nuestra Señora del Monte Carmelo, esa mini-cordillera donde se encuentra la ciudad de Haifa, la que con tan ahínco bombardean los miserables pro-iraníes de Hezbolá.
Hoy jueves, en varias poblaciones españolas, decenas de embarcaciones harán una peregrinación marina y mariana, para honrar a Nuestra Señora del Carmen, sin duda, la advocación mariana más celebrada de España.
Patrona de los carmelitas, la orden regular que con menos hondura ha sufrido la crisis de la vida monástica, patrona de la gente del mar, del madrileño barrio de Chamberí, desde donde escribo estas líneas.
Patrona del Escapulario, la única devoción que he practicado a lo largo de mi vida, porque, como decía San José María, el fundador del Opus Dei, resulta "tan maternal ese privilegio sabatino".
María es virgen y es madre. De esta forma, asume la paradoja, que es la marca de Cristo. Mismamente, la paradoja de todo un Dios que se humaniza con el objetivo de que el hombre pueda endiosarse.
En esta sociedad del siglo XXI, diseñada en la ignorancia de Dios, muchos no sabrán ni lo que es el Escapulario de la Virgen del Carmen: pues, hala chicos, a Internet que explica las cosas mal pero se ha convertido en el docente universal, para saber algo de todo y nunca el todo de algo.
¡Que viva la Virgen del Carmen!