Caixabank ha presentado su Plan estratégico para el cuatrienio 2015-2018.Tras absorber a un montón de entidades, Caixabank apuesta por un salto en rentabilidad y por seguir con su esquema de banca doméstica, ahora muy poco de moda. Eso sí, en un nuevo escenario: la postcrisis financiera.

Al menos, en teoría hemos salido de la crisis con una banca fortalecida, pues algunos pensamos que con la aceptación mundial de los Presupuestos de Basilea, el sistema bancario, al igual que los mercados financieros, está abocado a una nueva crisis aún más dura que la de 2007-2015. Ahora mismo, los bancos luchan por ser grandes, como si ser un banco grande implicara ser un buen banco. De este modo, las exigencias de mayor capital (Basilea) crecen de forma desorbitada y no hay manera de remunerar ese capital. Ni el mejor gestor podría conseguirlo.

El espíritu de las cajas de ahorros, creadas por la Iglesia, aún sobrevive en Caixa… pero se lo ponen muy difícil. Por su parte, el HSBC es el defraudador global, un paraíso fiscal extendido por todo el planeta

Eso sí, de esa forma, también se consigue un oligopolio bancario formado por bancos sistémicos. Lo cual significa justo eso que está usted pensando: esto es, si uno de esos bancos sistémicos quiebra, lo pagaremos entre todos. El cambio tras la crisis estriba en que ahora lo pagaremos en directo, antes de que se declare la quiebra, en cuanto el Banco Central Europeo crea que la cosa se desmanda. Y lo pagaremos a través de los bancos centrales, que continuarán echando más gasolina al fuego. Es decir, continuarán fabricando dinero para salvar bancos mal gestionados y para salvar a gobiernos derrochadores que se han pasado con la emisión de deuda para ganar votos. Pero eso sí, serán bancos grandes, sistémicos, claro que sí, un ramillete, antes llamado oligopolio, de bancos enormes e ingobernables: todos nos sentimos muy seguros con ellos.

Dentro de este sistema, que conste, algunos se resisten. Por ejemplo, el banquero Isidro Fainé, presidente de Caixa, de Criteria y de Caixabank. Como presidente de una caja de ahorros sigue teniendo la mayor obra benéfico-social del país, esa gloria de las cajas de ahorros fundadas por la Iglesia y por las entidades locales, que entre el PSOE y el PP se han cargado. Como presidente de Criteria, Fainé sigue controlando, con el dinero de la caja, el mayor grupo industrial del país, grupo que realmente apuesta por el bien común. Como presidente de Caixabank sigue jugando a la banca al por menor, la banca que realmente presta un servicio al bien común. Nada menos.

Pero me temo que al mundo anglosajón, que todavía rige el mundo para desgracia del mundo, no le agrada en esquema Caixabank. Lo que le gusta es el HSBC, el banco tramposo, estafador, especulador, defraudador y miserable, una especie de paraíso fiscal global.

Eulogio López

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