Más Madrid y CCOO han criticado el acuerdo alcanzado entre la Comunidad de Madrid y Telepizza para ofrecer un menú diario a cerca de 11.500 alumnos de familias con pocos recursos mientras los colegios permanecen cerrados por el coronavirus, al tratarse de una cadena de comida rápida.

En un hilo en Twitter, la portavoz de Educación del partido en la Asamblea de Madrid, María Pastor, apunta que «si nos centramos en el aspecto nutricional tampoco parece una buena decisión llegar a acuerdos con quienes ofrecen 'pizzas o hamburguesas y wraps' a los menores. Y menos en estos días de cuarentena y reclusión, cuando los niños y niñas van a poder hacer menos ejercicio físico», añade la diputada regional en la red social.

Por su parte, CCOO ha señalado en una nota de prensa que le parece «muy grave» que la cobertura de estos menús se haga «con empresas de ese tipo dedicadas a la comida rápida, alimentos totalmente desaconsejables en edades tempranas».

El sindicato ha recalcado que los comedores escolares juegan un «papel fundamental» y ha pedido a la Comunidad de Madrid poner en marcha un protocolo «que permita que todas las familias con menores en situación de dificultad social o exclusión social tengan garantizada, al menos, una comida diaria, sana y equilibrada». Supongo que los familias beneficiarias de esta medida -con Telepizza o con quien se ofrezca a llevarles comida a su casa- estarán deseosos de escuchar las alternativas de Más Madrid y CCOO. Por su parte, finalmente, el Ministerio de Sanidad ha autorizado  a la Comunidad de Madrid para que Telepizza y Rodilla puedan suministrar menús a los 11.500 escolares de la región que tienen becas de comedor porque sus padres perciben la Renta Mínima de Inserción (RMI). 

Todo esto me recuerda la polémica de las donaciones de Amancio Ortega a la sanidad y la oposición del entonces todavía no vicepresidente, Pablo Iglesias. Quizá ahora, coronavirus en pleno apogeo, las cosas serían distintas... o no.