Según el Centro ACLED (Proyecto de Datos de Eventos y Ubicación de Conflictos Armados) en el mundo se viven ahora mismo 56 guerras, conflictos armados del más diverso signo. Es decir, no sólo se trata de Ucrania y Gaza sino de Sudán, Tailandia, Congo, Cachemira, Siria, Líbano, Libia, Etiopía, etc. Ahora bien, no se le da el nombre de III Guerra Mundial porque aún no estamos en guerra en el corazón de Europa ni en Taiwán, entre China y Estados Unidos, que supondría entrar en guerra nuclear.
Pero también hay una guerra, más bien, una persecución contra los cristianos como yo, que ya llevo años como periodista y no había visto nunca: India, Nigeria, Paquistán, Nicaragua, Libia, Irán, China, etc.
Y entre las guerra y la cristianofobia, oiga, el mundo puede llegar a cualquier cosa.
Y el Occidente cristiano, con la única excepción, y no muy intensa, de Donald Trump, calla con cobardía. Es más, muchos líderes occicentales celebran esa persecución.