Resulta que la armada española estaba realizando una maniobras con lanchas rápidas en un amago de desembarco anfibio, en las costas de Cádiz.

Entonces van los infantes de Marina desembarcan... y los narcos que operan en las costas andaluzas les roban tres lanchas. 

Da vergüenza hasta escribirlo. O no estaban vigiladas o los vigilantes estaban jugando a la guerra y no hicieron lo que deberían haber hecho: disparad a los narcos para salvaguardar su patrimonio, que era para defender a los españoles, no para traficar con droga.

 

 

Todo esto horas después -este hombre es un gafe- de que Grande-Marlaska volviera a insistir en que la Guardia civil lucha sin cuartel contra los narcos en el Estrecho y que, por tanto, no es necesario que intervenga el ejército. No, desde luego, no vaya a ser que también maten a los soldados.

España se está sumiendo en el ridículo, pero aquí no dimite nadie: ni Grande-Marlaska, titular de Interior, ni Margarita Robles, ministra de Defensa ni nadie. Es más: ellos lo están haciendo de cine.