Día Internacional de Trabajo. Veamos el panorama español: un PSOE socialdemócrata y cada día más progre, es decir, más radicalizado. Un PP convertido en una socialdemocracia de derechas, con miedo a hablar claro, también para adaptarse a un mundo que exige unas relaciones laborales distintas. Tengan en cuenta que hemos tenido siete años de ministra de Trabajo a Yolandísima.
Se trata una mesa con tres patas que deben convertirse en cuatro, por mor del invierno demográfico. A saber:
Despido libre: el empresario no es un malvado que disfruta de forma sádica cuando despide trabajadores. Sencillamente, al menos el pequeño empresario, el profesional, el emprendedor, el autónomo, contrata cuando suben sus ingresos y despide cuando se hunden las entradas.
El despido libre es, además una cuestión de justicia con los trabajadores, porque el coste del despido, en un país donde es más fácil divorciarse de la mujer que de la empresa, es otro alimenta-vagos, donde los trabajadores menos esforzados se aprovechan, no sólo del empresario, sino también de sus compañeros, obligados a cubrir sus carencias. mientras ocupan un puesto que otro quisiera para él y aportaría más al conjunto.
Impuestos bajos. Sobre todo las cotizaciones sociales, el mayor verdugo del empleo... que el Sanchismo no ha hecho otra cosa que subir.
Salarios dignos, el salario, según la doctrina social de la Iglesia, no lo puede fijar sólo el mercado sino también la idea madre de la Rerum Novarum: un salario debe servir para alimentar una familia.
El Gobierno sólo puede cambiar el salario mínimo, que indicia todos los demás. Por tanto, el Gobierno ha hecho muy bien en subirlo más. En lo que no ha hecho bien es en subir la cotizaciones al mismo ritmo. Que el peor pagado cobre más está bien, que se aproveche la subida para que cobre más Elma Saiz, no está bien.
Despido libre, impuestos laborales bajos y salario mínimo digno. Ahora bien, el invierno demográfico nos obliga a tirar otra vez del presupuesto para instaurar una cuarta pata a la mesa: el salario maternal, la mujer que da a luz está aportando a la sociedad lo que la sociedad más necesita: hijos. Por tanto, no es una limosna, como otras tantas subvenciones publicas, es una cuestión de justicia. Por ejemplo, podría concretarse en el 50% de salario mínimo por cada hijo.
Despido libre, impuestos bajos, salarios dignos... y la introducción del salario maternal, la ayuda pública más importante del momento presente.
Un buen programa para una alternativa política y corte liberal-católico. Socialdemócratas, abstenerse.
Por un momento he llegado a pensar que Núñez Feijóo se planteara algo así o que Santiago Abascal nos dijera por fin, cuál es su programa político.
Soy un soñador.