Los agricultores han tomado el centro de Madrid con sus tractores y, de inmediato, en los alrededores de la madrileña Plaza de Colón, los antidisturbios del señorito Marlaska han cargado contra ellos con dureza. Pero hombre, Fernandito, que no se trataba de narcotraficantes, son agricultores que protestan contra el Mercosur o acuerdo de reducción de aranceles en el comercio entre Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay con la Unión Europea.

 

Todo esto me recuerda lo que hace no menos de veinte años me decía Pedro Barato, presidente de ASAJA, para resumir la situación del campo con la Política Agraria común (PAC): "Hace diez años de mi finca salían el doble de camiones de los que salen ahora, yo no vivo ni mejor ni peor, vivo igual".

Es decir, los agricultores europeos llevan años produciendo menos a cambio de subvenciones públicas. A cambio, se les ha obligado a unas medidas fitosanitarias que, al igual que ocurre con el cambio climático, nunca son suficientes y nunca puedes asegurar que no vayan a producir efectos nocivos. 

Y claro, ahora resulta que la PAC y los aranceles no les protegen de productos agrarios venidos de otras latitudes donde no se les exigen tantas medidas ecológicas y donde tienen una mano de obra más barata.

 

Dicho de otra forma, existen razones a favor y en contra de las reclamaciones de los hombres del campo que reclaman los agricultores pero sí es verdad que el campo español se muere y que el acuerdo Mercosur va a ser tremendo. 

 

 

En resumen, hay razones a favor y en contra del Mercosur, pero ni las unas ni las otra justifican cargar contra unos pobres hombres a los que, por la subvención, se les ha buscado la ruina.

En todo caso, ¿de verdad tenían que cargar los antidisturbios de Marlaska contra los agricultores?