En el Evangelio de hoy (Mateo 16,21-27), hay una frase que llega, rotunda, a nuestro corazón: ¿de qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma? No es una frase para asustarnos, sino para despertarnos. El Señor nos invita a revisar qué buscamos, qué nos mueve, por qué luchamos y qué lugar ocupa Dios en nuestras decisiones.
San Ignacio de Loyola repetía con insistencia esta misma pregunta a Francisco Javier, su compañero de universidad: ¿de qué sirve ganar el mundo entero si se pierde el alma? Durante años, aquella palabra fue trabajando silenciosamente en su interior hasta que la gracia de Dios abrió su corazón. Lo que parecía una simple frase se convirtió en una llamada a cambiar de vida y a poner los talentos al servicio del Evangelio, lo que en 1534 les llevó con otros cinco compañeros, Favre, Laínez, Salmeron, Bobadilla, y Rodrigues a poner el germen de lo que sería la Compañía de Jesus, al pronunciar sus votos en la capilla de Montmartre y poner como lema:”En todo servir y amar”.
Nosotros podemos vivir rodeados de muchas promesas de éxito: tener más, aparecer más, controlar más, ser reconocidos más. Pero Jesús nos recuerda que la vida no se mide solo por lo que acumulamos, sino por lo que somos ante Dios. Podemos ganar muchas cosas y, sin embargo, perder la paz, la verdad, la fe, la generosidad y la capacidad de amar.
Tomar la cruz cada día no significa buscar el sufrimiento, sino vivir con fidelidad el amor concreto: perdonar cuando cuesta, servir sin esperar nada a cambio, elegir el bien aunque no sea lo más cómodo, permanecer junto a Cristo y dar testimonio cuando el mundo propone ignorarle.
Nada mejor que esta oración de San Ignacio para pedir saber aceptar la cruz por la que seremos llevados a El, reconociendo que Le debemos todo lo que somos: “Tomad Señor y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad. Todo mi haber y poseer, vos me lo disteis, a vos Señor lo torno; todo es vuestro, disponed a toda vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que esta me basta”.