El asunto es grave. Los cofrades de Sagunto dicen han vetado la entrada de mujeres. El Gobierno Sánchez ya se dispone a tomar medidas, previo calentamiento de la situación a través de RTVE, el mayor arma del Sanchismo.
Atención que la comisión formada contra la democrática decisión de los cofrades se llama Comisión por la Inclusión y amenaza con ir a los tribunales. Algo que ya da pistas sobre el hecho de que no parece que su principal objetivo para entrar en la Cofradía consista en realizar un sacrificio de corredención, por amor a Cristo, sino, más bien, en fastidiar un poquito.
Pero hay más. Son más de dos tercios, de los 400 cofrades con derecho a voto, los que han dicho que no. Y encima con mayoría de jóvenes, algo que ha hecho preguntarse a una feminista: ¿Cómo es posible?, se preguntan.
La ministra de Igualdad, Ana Redondo, siempre preocupada por vivir la mortificación en Semana Santa, se ha puesto a la cabeza de la manifestación. La penitencia le importa un pimiento, ciertamente, pero molestar es algo que le apasiona.
¿Las mezquitas que prohíben la entrada a mujeres son inconstitucionales? https://t.co/edZT0d5mFF
— Carmen López (@Carmen_Mnzn) March 23, 2026
Dos cuestiones; la cofradías no nacieron para procesionar en Semana Santa. Esta es la parte de espectáculo. Las hermandades nacieron como instituciones de piedad para vivir el espíritu cuaresmal de oración, ayuno y limosna, no para pasear imágenes por las calles.
De hecho, las procesiones de Semana Santa sólo son la guinda de la tarta. Y, por supuesto, lo importante: las mujeres siempre han estado en las cofradías sin que hiciera falta que fueran costaleras.
Segunda cuestión. El numerito montado por el feminismo oficial, puede ser una trampa: hoy se exige por decreto que las mujeres procesionen y mañana se exige por decreto la ordenación de sacerdotisas y obispas.
Lo que importa es fastidiar a la Iglesia.
Por cierto, todas estas señoras que suspiran por portar una estatua religiosa por las calles y si no amenazan con irse a los tribunales, parecen olvidar que antes que mujeres -y lo mismo ocurre con los varones- son católicas.
Dicho esto, si las mujeres quieren procesionar déjalas que procesionen. No parece una penitencia muy femenina -como no es femenino nada donde exista la fuerza bruta- pero tampoco el fútbol es un deporte muy femenino. Eso sí, numeritos interesados, no, por favor.