Ocurrió a las puertas de un ambulatorio madrileño: una madre con su bebé en brazos se cruza con una mesa informativa de la Cruz Roja. La voluntaria de la entidad comienza a dedicarle piropos al bebé, al tiempo que llega la primera pregunta digna de los tiempos que corren: "Pero lo importante, ¿qué tal está la 'mamá'?".
Al terminar la revisión del bebé en el pediatra, esta misma madre baja las escaleras con su otro bebé de dos años en brazos y la voluntaria se sorprende. Al ver su gesto, la madre bromea: "No es que haya crecido en la consulta, es que esta es mi otra hija, la mayor".
Sin pensarlo dos veces, la voluntaria, con su cara de espanto intacta, cuestiona: "Pero, hija, ¿cuántos tienes? ¡Si eres muy joven!". La madre pudo reaccionar y le aclaró que mejor, siendo joven podría tener más, pero la mujer seguía sin salir de su asombro, repitiendo, pero "¿cuántos más?, eres muy joven".
Aclarar que hablamos de una juventud de 30 años, pero lo importante, ¿Cómo ha acabado Cruz Roja espantándose porque una mujer quiera tener hijos? ¿Como hemos llegado al absurdo de que un organismo de sólida fundación católica cuestione si una mujer es demasiado joven para ser madre? ¿Tan increíble es en el 2025 que con 30 años se tengan dos hijos? ¿Incluso que se quiera tener más?
Para alivio de nuestra 'enloquecida' protagonista que ha preferido ser madre en lugar de esperar a los cuarenta para serlo o renunciar al machismo y al patriarcado opresor que te condena a la maternidad, apareció en escena un inmigrante que iba a recoger sus medicinas, y la voluntaria de la Cruz Roja prefirió centrar sus esfuerzos en él... mucho más fácil que intentar abrirle los ojos a una ultra.