Dos beatificaciones coincidieron con las más conocidas, las canonizaciones celebradas en Roma: Carlo Acutis y Pier Giorgio Frassati.  

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En Tallín capital de Estonia, fue beatificado Eduard Profittlich, jesuita, primer arzobispo de Estonia, asesinado en 1942 durante la persecución de la Iglesia por parte del régimen comunista.

En Veszprém, Hungría, fue beatificada María Magdolna Bodi, asesinada por un soldado soviético en 1945, por resistirse a ser violada.

Las destaco porque estos nuevos beatos tienen su enjundia: en primer lugar, sus verdugos no fueron los nazis, sino los comunistas, en concreto el comunismo ruso. 

El cine se ha centrado en las víctimas de los nazis mientras el comunismo se ido de rositas por la historia. No digamos nada en España, donde los neocomunistas de Podemos y Sumar pasan por ser ejemplos de demócratas. 

Pues bien, he aquí a un obispo jesuita asesinado por los comunistas en 1942 y una húngara asesinada, en 1945, por un soldado soviético por defenderse cuando trataba de violarla.

Sí, el comunismo se ha ido de rositas por la historia y ahora, encima, imparte lecciones de democracia. Al tiempo, el término católico ha pasado a ser sinónimo de ultra... en muchos países occidentales.