Sr. Director:
Esta es la opinión más generalizada incluso entre sus oponentes políticos, aunque no compartieran sus creencias e ideología política. Todos admiten menos los que aún no han condenado su trágica muerte a manos de un joven de 22 años absolutamente abducido por el odio, frente a todo lo que significaba Charlie Kirk. Se presentaba en los campus de las universidades americanas y hablaba, y dialogaba con todos cualquiera que fuera su ideología y religión. Era considerado uno de los practicantes de la persuasión más eficaces de la época. Su retórica estaba basada en la persuasión en el encuentro por muy diferentes que fueran sus interlocutores a los que siempre respetaba.
La izquierda norteamericana estaba preocupada y desorientada por la capacidad de persuasión de Charlie entre los estudiantes norteamericanos. De hecho, poco a poco consiguió que un 40% de universitarios en 2024 se pasaran a los republicanos. Charlie era un experto en el diálogo y en la persuasión. Se empezó a cuestionar la capacidad de Charlie y algunos empezaron a sembrar el odio contra todo los que defendía Charlie, un peligro para los que imponen el relato del Wokismo.
La política estadounidense, como en algunos países de Europa, está conformada por bandos. Es inútil fingir que no existen. Teóricamente, se supone que ambos bandos, uno y otro, están de acuerdo en un proyecto mayor: aparentemente la mayoría. Intenta mantener la viabilidad del proyecto común. Retóricamente se acepta que la democracia por elecciones supone la alternancia en el poder. Lo que en algunos países está en peligro por la violencia política, que no sólo es física sino moral.
Esto es lo que ha pasado con el con el asesinato de Kirk. Donde han triunfado las balas, no el diálogo y la palabra. Fue asesinado no sólo por sus ideas políticas sino porque era un hombre profundamente religioso, un excelente padre de familia, que para él era la célula más importante. Charlie Kirt nunca utilizaba ninguna violencia, ni física ni retórica ni moral. En las redes sociales su muerte ha generado reacciones mayoritariamente humanas decentes. Pero no han faltado formas agresivas injustas. Lo que demuestra que cuando la violencia política se convierte en algo posible e imaginable, como herramienta política y forma de adquirir fama, es un virus peligroso que destruye cuanto encuentra.