El hombre lucha por su sentido de la vida, no por razones geoestratégicas ni económicas. Sobre esto habla en el bar, pero no se juega la vida.
Lucha por su cosmovisión, no por razones económicas. Nadie da la vida por la cartera porque es más valiosa la vida que la cartera. Otra cosa es que el que muere en el campo de batalla sea más o menos consciente de esa cosmovisión.
Decir que en una sociedad agnóstica, de materialismo práctico, nadie da la vida por Dios, es no entender que el hombre es un ser cultual y cultural. Insisto, la religión, las convicciones, condicionan toda la vida de una persona, para bien o para mal. La del agnóstico, también.
El mejor ejemplo es el islam. Cristianismo e islam son incompatibles en su doctrina pero también en su práctica. Para el musulmán llamar padre a Dios es una blasfemia mientras el católico no entiende su vida sino es en la confianza en la misericordia del Dios-Padre.
Pero esa teoría resulta muy práctica: ¿una española aceptaría vivir en una sociedad donde se le obliga a no mostrar el rostro, no poder salir a la calle, no estudiar, no tener propiedad privada... ¿a que no? Pues eso es religión, no por feminismo sino porque en el cristianismo tanto varón como hembra son hijos de Dios.
Lo de Ceuta es una guerra de religión, de dos credos, dos filosofías, dos cosmovisiones... sencillamente incompatibles. Y también constituyen dos ideologías políticas y dos organizaciones sociales: para el católico, la clave es la libertad de los hijos de Dios, para el musulmán, Dios es creador, y el hombre no es libre: su futuro depende de seguir la órdenes de Alá, no del amor de Cristo. Para el islam la parábola del Hijo Pródigo es un absurdo.
Para el islam, la libertad es un lujo innecesario. En el cristianismo, Dios, nos creó y que nos creó sin nosotros, no nos salvará sin nosotros.
Entonces, ¿tenemos que llegar a las manos? No, no debemos pero tampoco debemos ser tan estúpidos de pensar que cristianismo e islam son compatibles. No lo son en modo alguno. Como mucho, podemos respetarnos, aunque el islam lleva escrito en su doctrina que respetar al cristianismo es aceptar al infiel y por tanto, traicionar a Mahoma.
Por supuesto que lo de Ceuta es una guerra de religión. Pero tranquilos, como decía Chesterton, toda guerra es guerra de religión porque el hombre es, ante todo, su religión.