Sr. Director:
Nació en Lima en 1586, décima de trece hijos de los Flores de Oliva, de origen noble español afincados en Perú. El nombre de Rosa se debe a su extraordinaria belleza desde pequeña. Con el nombre de Rosa recibió la Confirmación y a los veinte años vistió el hábito de la Tercera Orden de Santo Domingo. Pobre para los pobres. Conoció la pobreza y cuando su padre fracasó en sus negocios, trabajó duramente como empleada en el huerto y como bordadora, hasta bien entrada la noche, llevando a las casas de los compradores la Palabra de Cristo. En casa de sus padres fundó un albergue para los necesitados, donde asistía a niños y ancianos abandonados, sobre todo indios y mestizos.
Ya desde pequeña anhelaba consagrarse a Dios en la vida de clausura, pero permaneció virgen en el mundo como terciaria dominica. Mientras rezaba ante una imagen de la Virgen Mará con Jesús en los brazos, un día Rosa escuchó al Niño Jesús que le dijo: “Rosa dedícame tu amor”. No lo dudó desde entonces, Jesús fue él único amor de su vida hasta la muerte. Y fue precisamente en una ermita en el jardín donde Santa Rosa recibió en su carme la pasión de Jesús, con dos intenciones: la conversión de los españoles y la evangelización de los indios.
Se le atribuyen mortificaciones y castigos corporales, pero también conversiones y milagros. Uno de ellos, la fallida invasión de piratas holandeses en Lima en 1615. Cuando Rosa estaba aún viva, fue examinada por una comisión mixta de religiosos y científicos que juzgaron sus experiencias místicas como verdaderos “dones de gracia”. Cuando murió debido a su fama de santidad una gran multitud de personas acudió a su funeral, Rosa era santa. En la noche del 23 de agosto de 1617, murió.
Después de su muerte, cuando su cuerpo fue trasladado a la Capilla del Rosario, la Virgen de la estatua ante la cual la santa había rezado tantas veces, la sonrió por última vez: la gran multitud de personas que estaba presente gritó "milagro". En 1668 Rosa fue beatificada por el papa Clemente IX y canonizada tres años más tarde. Es la primera santa canonizada en el mundo hispanoamericano y de Filipinas. Es invocada como patrona de las floristas y jardineros, contra las erupciones volcánicas y en caso de heridas o para solucionar conflictos familiares.