Sr. Director: 

Nace en el 1090 en Fontaine (Francia) en el seno de una familia noble y antigua. A los 22 años después de haber estudiado retórica y gramática, entra en el monasterio fundado por Roberto Molesmes en Citeaux (Cistercium, cistercienses). Algunos años después, fundó el monasterio de Claraval. Le siguen 12 compañeros, entre los que se encuentran un tío y un primo suyos. Son muchos los parientes que siguiendo su ejemplo y optan por la vida religiosa.

San Bernardo de Claraval, cuya festividad se celebra el 20 de agosto, fue una de las grandes personalidades a cuya energía no era posible resistirse. Antes de morir, Bernardo había dado vida a sesenta y ocho monasterios y en el año de su muerte la Orden contaba con 350 monasterios y en 1500 llegaron a ser 700 masculinos y 900 femeninos. La insistencia en el trabajo manual y en la dedicación al cultivo de la tierra y a las tareas agrícolas hicieron que la Orden del Cister adquiriera también una importancia altamente civilizadora sobre todo en la apertura y la misión en Oriente.

La verdadera misión, sin embargo, de Bernardo se desarrollará en la vida espiritual. Sus objetivos eran la santificación e interiorización del monacato benedictino y la renovación religiosa de la Iglesia. En todas las partes le pedían consejo y ayuda y estuvo continuamente en contacto con papas, emperadores y príncipes. Escribió la regla del Temple; su palabra fue decisiva durante el cisma pontificio del año 1130, la realización de la cruzada de 1147 fue en gran parte mérito de su predicación, pero una vez que fracasó le dirigieron numerosos reproches.

Se ha dicho que San Bernardo fue el oráculo y el genio religioso de su siglo. Fue un gran reformador y teólogo, pero sobre todo fue un monje y un místico. Su tratado de Los grados del amor a Dios (recogido en su obra Sobre el amor a Dios) así lo prueba. Contribuyó poderosamente a fomentar la devoción a los sagrados nombres de Jesús y María. Así afirma: “Cuando discutes o hablas, nada tiene sabor para mí si no siento resonar el nombre de Jesús. Hablando de la devoción a María decía: en los peligros, en las angustias, en la inseguridad, piensa en María, invoca a Maria.