Sr. Director:
Cuatro semanas después de que más de 80.000 personas entraran de forma irregular en Ceuta, la gestión del Gobierno ha demostrado no solo ser ineficiente, sino que incluso roza la negligencia política.
Que los ministros no hayan comparecido en sus respectivas convocatorias en el Senado es una muestra más de la desidia de un Gobierno afanado en eludir responsabilidades que le atañen de forma directa. Sin embargo, es indudable que, entre todas las negligencias en la gestión de esta crisis, destaca, con mucho, que el presidente del Gobierno haya seguido refugiado en su residencia vacacional. Ante una crisis de tanta importancia, la ausencia del presidente no es solo una falta de liderazgo: es la imagen definitiva de un Gobierno que ha desertado de sus funciones.