Sr. Director:
Mons. Ramón Valdivia, administrador apostólico de Cádiz y Ceuta (España), ha convocado a todas las parroquias y comunidades cristianas de la diócesis a celebrar la noche del 14 al 15 de agosto una Vigilia de Oración por la paz, la estabilidad y la justicia en Ceuta ante la crisis migratoria.
Una crisis que el obispo ha definido como un desastre humanitario marcado por el desgobierno, el miedo y la sensación de desprotección entre los ceutíes.
Lo ocurrido en Ceuta va más allá de lo que reflejan algunos medios de comunicación. Se trata de un drama que ha ocurrido por la ambición y la corrupción y ante el cual no se tomaron ni se han tomado hasta ahora las medidas pertinentes para que no ocurriera.
Confluyen jóvenes sin futuro, menores expuestos a la vulnerabilidad y ciudadanos que se sintieron y se sienten todavía amenazados en su propia seguridad y en la de sus casas y lugares de trabajo.
Se percibe el miedo en los ojos de los ceutíes y hay una profunda incertidumbre ante la posibilidad de que se sigan produciendo hechos totalmente indeseables, además de la rabia e indignación que genera la desprotección del Gobierno Español, que debe garantizar que estas situaciones no se produzcan y se traten de resolver de la forma más justa y humana posible.
La serenidad de la población de Ceuta evitó conflictos mayores.
Mons. Valdivia presidió la celebración de la festividad de Santa María de África el pasado 5 de agosto con una gran participación de sacerdotes, religiosas y fieles cristianos, y señaló la respuesta que dieron las parroquias, los religiosos, los sacerdotes, los voluntarios de la Casa San Antonio y Cáritas, así como la Hermandad de la Patrona.
Los actos celebrados el pasado 5 de agosto sirvieron para combatir el miedo y mostrar el papel que juega la fe cristiana en la reconstrucción de la ciudad.
Nos encontramos ante un verdadero cambio de época y los cristianos no debemos esconder la cabeza, sino comprometernos activamente en la edificación humana y cristiana de nuestros pueblos y ciudades.
Ceuta y Melilla son parte de España y todos debemos apoyar a los ciudadanos que viven honradamente en estas ciudades.