Es evidente que Europa es una herencia que obliga a los cristianos, más que a ningún otro credo. Esta es la tesis que siempre ha defendido el gran pensador europeo J. Ratzinger, incluso siendo Papa, el gran teólogo de la postmodernidad, frente al fundamentalismo, relativismo y el multiculturalismo. Para Ratzinger, Europa sólo adquiere conciencia cuando la amenazan fuerza política anticristianas, como el nazismo, el comunismo o el fundamentalismo religioso-
Las raíces de Europa histórica tal como la conocemos son la filosofía griega, el derecho romano y el mensaje del Evangelio. A esta visión de Europa desde la Edad Media se ha opuesto el islam que pasó a ser un enemigo de Europa cristiana con persecuciones sangrientas: lo que supuso de hecho un retroceso hacia el monoteísmo islamista que ha luchado contra el cristianismo al no aceptar la Encarnación de Jesucristo Dios y Hombre verdadero. El islam históricamente se ha opuesto a la racionalidad de la modernidad y a la separación de la Fe y la Razón y a un orden político autónomo. Por otra parte, la religión se presenta bajo una forma de comportamiento más o menos arcaico del derecho civil y penal.
En este contexto actual hay que entender las palabras del arzobispo de Oviedo, Monseñor Jesús Sanz que no estarían en contra de las palabras del Presidente de la Conferencia Episcopal Español ni contra sus ideas de la libertad religiosa, sino matizadas convenientemente para no caer en las trampas de los partidos que para atacar a VOX por su posturas contra las mafias que controlan la emigración ilegal y los que se lucran con ella, un simple pretexto para la lucha de los partidos políticos puramente electoral como se está viendo en Asturias en coalición que gobierno que siempre que Monseñor Jesús expresa su opinión personal en cualquier materia moral o ética es atacado y descalificado de forma grosera y reaccionaria por políticos incultos y sectarios, atacándolo, como si fuese un proscrito o un mal pastor de su rebaño, la Iglesia Asturiana