Sr. Director:
Excmo. y Rvdmo. Sr. D. José Mazuelos Pérez, Obispo de Canarias Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo: Amparado en el canon 212 §3 del Código de Dcho. Canónico, que reconoce a los fieles el derecho, incluso el deber, de manifestar a sus Pastores su criterio en los temas que conciernen al bien de la Iglesia, me permito dirigirle estas líneas con filial respeto, pero sincera preocupación. He seguido con desconcierto sus declaraciones sobre la performance artística de Spencer Tunick, celebrada el pasado domingo 26 de julio de 2026 frente a la Santa Iglesia Catedral de Canarias, pues según la prensa, manifestó: *«No solo no estoy en contra, sino que la apoyo en la medida en que entiendo que todo lo que sea marketing para la ciudad es bueno»*.
El acto, concebido como un “homenaje al movimiento LGTBIQ+” [un colectivo que defiende que el género es una construcción social susceptible de ser autodeterminada, que la libertad individual constituye el criterio supremo de la moral o que las categorías de padre y madre son prescindibles o intercambiables], consistió en la participación de cerca de 500 personas completamente desnudas, con sus cuerpos pintados para formar un gran arcoíris humano, algunas de las cuales entraron de esta guisa a la catedral. Pues bien, la Iglesia enseña con claridad que toda persona, sin excepción, debe ser acogida con respeto y misericordia. Pero también enseña que el respeto y la caridad nunca pueden separarse de la verdad.
El Catecismo de la Iglesia mantiene inseparablemente ambas enseñanzas, evitando tanto el rechazo de las personas como la aprobación o apoyo de ideologías, culturas y comportamientos contrarios a la moral cristiana. Por ello, encuentro muy difícil conciliar sus declaraciones de apoyo expreso a un acto que promueve una ideología radicalmente opuesta a nuestros valores cristianos, que contradice innumerables pasajes bíblicos, que ataca frontalmente nuestra concepción de la familia y de la identidad de las personas. Por tanto, aún admitiendo que su intención fuese destacar el beneficio turístico del acontecimiento para la ciudad, sus palabras pueden ser interpretadas como una aprobación pública de una manifestación cuyo simbolismo y finalidad resultan objetivamente contrarios a la enseñanza de la Iglesia. Por ello, sin otro ánimo que el bien de la Iglesia, le ruego humildemente que considere ofrecer una aclaración que ayude a disipar el desconcierto de muchos fieles y reafirme, con la claridad y la caridad que caracterizan al ministerio episcopal, la doctrina de la Iglesia sobre estas cuestiones. Que el Espíritu Santo le fortalezca en la misión de enseñar, santificar y gobernar al pueblo de Dios conforme al Evangelio.