Martes de carnaval. Como decir la verdad se ha convertido en delito de odio, lo que se lleva es el silencio sobre la Cuaresma cristiana y un ruido estruendoso sobre el carnaval.

Lo cierto es que el carnaval se ha convertido en mucha carne y no para matar el hambre. Con todo lo que ello conlleva; libertinaje sexual donde la mujer suele ser la víctima y, aunque no hay víctimas, blanqueamiento de la impudicia, algo así como sacar la pornografía a la calle.

Eso sí, RTVE nos habla de colorido. Y en efecto, el textil es escaso pero, eso sí, casi siempre de vivos colores.