Decíamos ayer que la Conferencia Episcopal Española (CEE) había dado otra 'maganada', con su brillante comentario sobre la reforma del Código Penal que suprimirá, por acuerdo de PSOE y Sumar, la ofensa contra los sentimientos religiosos y legalizará la blasfemia. Al secretario de la CEE, el obispo auxiliar de Toledo, Cesár García Magán la bofetada del Sanchismo a la Iglesia, en plena época de profanación y Cristofobia disparadas, la iniciativa de La Moncloa y de los sumaritas le resulta "raro". ¿Y no le resulta nada más que raro? ¿No cree, monseñor, que debería entrar en el fondo de la cuestión?
Pero la nueva asamblea de obispos, convencidos de que el Papa León XIV viajó a España para felicitarles por su espléndida labor, tenía algo más que contarnos: Manuel Bretón, presidente de Cáritas española desde hace casi una década, deja el cargo en manos del catedrático de Economía aplicada de la UNED, Luis Ayala.
Luis Ayala tiene una gran tarea por delante: recristianizar Cáritas española. Por su historial, no parece el más indicado pero no perdamos la esperanza
Mucho me temo que Caritas ha publicitado de esta guisa el nombramiento de Luis Ayala, como nuevo precisamente de Cáritas española, en sustitución de Manuel Bretón, con anisas de superar a éste. El legado de Bretón puede resumirse en aquella anécdota que ya he expresado en estas pantallas: la del cura madrileño al que el obispo le encargó abrir una Iglesia en un barrio marginal de la capital.
Le dijeron que fuera a Cáritas y allí le respondieron: ¿Otro templo? Caritas no está para construir iglesias, sino para ayudar a los marginados. Para aquel alto cargo de la muy católica institución, se trataba de dos actividades, claramente incompatibles. Si no contradictorias, al menos, distintas, bien distintas. Por tanto, el Crucificado sobra en Cáritas: no hace progresista.
Pues bien, me temo que con Ayala, y créanme que espero equivocarme, muchos centros de Cáritas seguirán sin crucifijo. Ayala pertenece a una corriente progre más próxima a Pedro Sánchez que a la Rerum Novarum. Habrá que recordarle al nuevo presidente de Cáritas España que no sólo de pan vive el hombre.
En el plano económico, horizontal, de la institución, me temo que Luis Ayala es otro amigo del 'reparto de la miseria' y enemigo de la propiedad privada. Y ya se sabe que lo único malo de centrarse en la distribución de la riqueza es que primero hay que crearla.
La actual Cáritas es un ONG que intenta lo mismo que cualquier otra ONG... y esto es una barbaridad: para Cáritas la caridad no puede estar en dar, sino en compartir y en evangelizar al pobre
Como me temo que Ayala puede caer en el peligro del progresismo progre-económico, que consiste en oponer lo público a lo privado, cuando el verdadero enfrentamiento se da entre lo grande y lo pequeño, entre la gran propiedad, sea pública o privada, y la pequeña propiedad, a quien la grande siempre trata de fagocitar.
Pero en la práctica, la cuestión resulta mucho menos académica: la actual Cáritas es un ONG que intenta lo mismo que cualquier otra ONG. Esto es una barbaridad: para Cáritas la caridad no puede estar en dar, sino en compartir... la miseria del pobre, en Cristo y con Cristo. O sea, en evangelizar al pobre... porque no sólo de pan vive el hombre.
De otra forma Caritas se convertirá -¿No me digan que ya se ha convertido?- en una ONG coñazo que, encima, trata de darle lecciones a la Iglesia mientras coquetea con la cristianofobia imperante.
Luis Ayala tiene una gran tarea por delante: recristianizar Cáritas española. Por su historial, no parece el más indicado pero no perdamos la esperanza.