Sr. Director:
El cardenal Müller intervino en el consistorio de junio de 2026 que se está celebrando en Roma para advertir que, si la Fraternidad Sacerdotal San Pío X lleva a cabo las consagraciones episcopales sin mandato pontificio previstas para el 1 de julio, realizarán un acto cismático que lleva aparejada la pena de excomunión.
Una cosa es la devoción por la liturgia tradicional católica y otra el rechazo de la autoridad papal.
Müller planteó, además, la necesidad de prepararse para acoger a quienes abandonen la Fraternidad tras las consagraciones y propuso crear una estructura inspirada en la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, constituida en 1988 por San Juan Pablo II para recibir a quienes quisieron volver a la plena comunión con Roma tras las consagraciones ilícitas llevadas a cabo por Mons. Lefebvre.
El Dicasterio para la Doctrina de la Fe ha tomado nota de esta propuesta.
Los fieles atraídos por las celebraciones de la Fraternidad, si de hecho se da el cisma, no deberían asistir ni participar en las Misas de sacerdotes y obispos cismáticos.
Recientemente la Fraternidad envió una misiva al Papa y al colegio cardenalicio; en ese documento se acusa a Roma de haberse desviado de la Tradición y del Magisterio perenne de la Iglesia Católica.
Por eso, Müller instó a los cardenales a rechazar tal documento y a elaborar una respuesta que reivindique que Roma no ha abandonado la Tradición, contrariamente a lo sostenido por la Fraternidad.
Tengamos en cuenta que el cardenal Müller fue Prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe desde el 2012 hasta el 2017.