Sr. Director:
La tragedia de los incendios forestales plantea algunas preguntas incómodas que España lleva demasiado tiempo sin responder. Mientras el Gobierno utiliza el cambio climático como excusa para todo, lo cierto es que el origen del problema se encuentra en la gestión del combustible forestal. La acumulación de vegetación seca provocaría incendios de similar magnitud, incluso en un escenario sin cambio climático alguno. El cambio climático lo único que puede suponer es que el monte esté de alguna manera disponible para arder en épocas más largas del año, pero esconderse detrás de él para todo, es no entender ni afrontar la naturaleza del problema.
Pienso, Sr. Director, que es muy necesario un pacto de Estado contra los incendios que, por supuesto, debe contemplar el condicionante del calentamiento, pero que debe centrarse en una política forestal alejada del cortoplacismo, centrada en la gestión del medio rural, la limpieza de los montes y de los bosques, y una planificación que no dependa solo de la emergencia.