Vean el gráfico que aporta el diario El Mundo. Significativo, sin duda. Ahora que Donald Trump (en la imagen) acaba de lanzar su reforma fiscal repara en el juicio que provoca. Sí, la reforma fiscal de Trump es buena porque toda bajada de impuestos es buena. Los impuestos pueden y deben ser un instrumento de política social pero todo impuesto es una confiscalización de la propiedad privada. Por tanto, en principio bien. Luego un poco peor. El impuesto sobre el beneficio, que es el que más baja, no es el que más urge reducir. Los impuestos laborales resultan mucho más urgentes. Las cuotas sociales son menores en USA y Trump baja el IRPF, aunque menos que en los impuestos de sociedades. Y luego, claro, hay que cuadrar las cuentas: a menos impuestos menos prestaciones públicas. Eso es bueno, supone más libertad y menos alimentar a los vagos. Hispanidad redaccion@hispanidad.com