Vayamos primero a los hechos. Deportación inmediata de España para el inmigrante colombiano de 29 años que mató a patadas al gato de su expareja en Torrevieja (Alicante). Pero además, el hombre ha sido condenado a cinco años de expulsión de España por los delitos de maltrato animal con ensañamiento y violencia de género en su vertiente de violencia vicaria por hacer daño a la mascota de su expareja.

 

 

Por ahora, nos quedamos con esta segunda parte: por supuesto que la agresión ha sido una salvajada, pero incluirlo en el apartado de violencia vicaria, por hacer daño a una mascota, cuando estamos en pleno debate sobre dicho debate... cuando afecta a los menores... Qué quieren que les digamos es un tanto sorprendente. 

No olvidemos que la violencia vicaria, en Hispanidad, nos lleva a compartir reflexiones como la del periodista Juan Soto Ivars: "Al igual que ha habido tres niños asesinados por el padre, ha habido un número superior asesinado por la madre". Lo escribió a raíz de la noticia de la muerte de una niña de tres años, en el municipio alicantino de Torrevieja, asesinada por su padre. Entonces, el tambié periodista detallaba que la violencia vicaria es un "término sesgado".

Relacionado

Eso por un lado. Por otro, e insistimos en que la agresión al gato de su expareja fue brutal, que ese acto haya sido el desencadenante de la expulsión de este individuo, nos hace preguntarnos por otros casos, como por ejemplo, por el de la salvaje agresión a la niña de 16 años, de Igualada. La niña sufrió un grave traumatismo craneoencefálico al ser agredida con una barra de hierro, con pérdida de audición en un oído, y varios desgarros internos que le han dejado importantes secuelas. El detenido por la agresión, un chico de 21 años de nacionalidad boliviana y contaba con antecedentes de dos delitos sexuales, está cumpliendo su condena, de 35 años... en España. 

Relacionado

En el caso que nos ocupa ahora, el del agresor, en situación irregular en España, fue denunciado por su expareja y detenido por la Policía Nacional, quedando en libertad hasta el juicio. Ahora, tras conocerse la sentencia, la Policía le ha detenido de nuevo para su expulsión inmediata a Colombia en las próximas horas.

El condenado ha aceptado su deportación a Cali, su ciudad de origen en Colombia, durante cinco años para evitar cumplir la condena en una cárcel española.