Sr. Director:
El día 21 de julio de 1936, una turba cerca la casa de los padres pensionistas y les obliga a salir, camino del cementerio, en fila de 2. Ellos piensan que los van a enterrar vivos. Cuando van a fusilarlos, interviene el alcalde y les dice que se marchen inmediatamente del pueblo, si no quieren que ocurra algo: “yo no respondo por sus vidas”. Entonces el Padre Provincial los distribuye por grupos y se dispersan rápidamente. El grupo más numeroso desde 21, van en dirección a Bolaños. Otros dos grupos de 7 y 3 se dirigen a Torralba. De estas dos expediciones, las de 7 pierde a 2, que son fusilados en Carrión de Calatrava: El grupo de 3 perece integra víctimas de las balas. Gran Odisea fue la del grupo mayor. A las nueve de la mañana del 22 de julio, el grupo se divide en dos; 8 a Ciudad Real y 13 camino de Madrid. Los primeros detenidos en Ciudad Real, atados al cuello con sogas y paseados por la ciudad. Los montan en el tren de Madrid, y juntos a las tapias de la Casa de Campo, en Carabanchel, los fusilan. El grupo de trece sufre igual destino. Los cogen en Manzanares, los hacen pasar la noche en el calabozo y cuando los van a montar en el tren para llevarlos a Madrid, un grupo de milicianos los tirotea a placer, dejándolos abandonados en un charco de sangre. Siete de ellos aguantan toda la noche. Los llevan al hospital, se curan y los vuelven a fusilar. Fueron beatificados por Juan Pablo II en 1989.