Discurso, en las vísperas de la Jornada por la paz del 1 de enero, del Papa León XIV, quien habla de una paz desarmada y desarmante, negando la justicia de las guerras por motivos religiosos. Quizás llevados por el estilo de redacción del Papa, quizás con mala intención, algunos medios han interpretado las palabra de León XIV como una crítica al bombardeo de zonas del Isis por parte de marina norteamericana. 

Sería muy triste porque eso sería tanto como que el Papa censurara al único hombre, Donald Trump, que se atreve a defender a los cristianos perseguidos. Yo entiendo que se referiría al islam, pero sólo el pontífice puede aclararlo.

En todo caso, es cierto lo que decía Francisco; las guerras no existirían si no existiese el bazar de las armas. Ahora bien, recuerden que las armas no matan, el que mata es el hombre. Entre otra cosas porque cuando se quiere matar con un pequeño instrumento se puede provocar el mayor daño.

Por otra parte, el documento recuerda la citas de Pacem in terris, de San Juan XXIII: "Todos deben, sin embargo, convencerse que ni el cese en la carrera de armamentos, ni la reducción de las armas, ni, lo que es fundamental, el desarme general son posibles si este desarme no es absolutamente completo y llega hasta las mismas conciencias; es decir, si no se esfuerzan todos por colaborar cordial y sinceramente y eliminar de los corazones el temor y la angustiosa perspectiva de la guerra". 

Y añadía el Papa que convocó el Vaticano II: "Esto, a su vez, requiere que esa norma suprema que hoy se sigue para mantener la paz se sustituya por otra completamente distinta, en virtud de la cual se reconozca que una paz internacional verdadera y constante no puede apoyarse en el equilibrio de las fuerzas militares, sino únicamente en la confianza recíproca. Nos confiamos que es éste un objetivo asequible. Se trata, en efecto, de una exigencia que no sólo está dictada por las normas de la recta razón, sino que, además, es en sí misma deseable en grado sumo y extraordinariamente fecunda en bienes".

En resumen, Juan XXIII recuerda que el desarme global exige el desarme general de las conciencias y perder el miedo. En resumen, el martirio: "antes morir que matar".

Peso, insistimos, Donald Trump, el único estadista que al parecer busca la paz,está fallando en una premisa fundamental: que Putin vuelva a Occidente, Porque no se trata de que Ucrania entre o no entre en la OTAN; quien tiene que entrar en la OTAN y en la Unión Europea es esa potencia europea, de identidad cristiana, llamada Rusia. El problema es que Putin se escora cada día más hacia Pekín.

En cualquier caso: No matan las armas, mata el hombre.