Nada más comenzar la película una leyenda explica a los espectadores unos hechos históricos que la mayoría de los occidentales desconocíamos. A mediados de la década de los años 60, el Gobierno chino, temeroso de un posible conflicto con la Unión Soviética, dispuso el traslado de una serie de empresas estratégicas al interior del país. Gran número de trabajadores acudieron a la llamada de la patria y se mudaron con sus familias a las desoladas tierras del interior, a la China profunda. Pasados los años, estos trabajadores tenían un sueño : regresar a sus lugares de origen con sus familias.

 

Sueños de Shangai cuenta la historia de Oinghong, una adolescente (hija de uno de esos matrimonios que inmigraron de la ciudad al campo) que no acaba de entender la razón por la que sus padres quieren marcharse de su actual hogar, donde ella se siente integrada. Esto conduce a que al habitual desfase generacional se sume otro conflicto : el de un padre que no desea que su hija se relacione con los chicos del lugar (que se enraíce) porque él suspira por volver con toda su familia a Shangai

 

Con un contenido donde hay poco respiro para la esperanza, Sueños de Shangai es una película que resulta interesante tanto por la trama sentimental como por el retrato, bastante fidedigno, que se realiza del gigante asiático : un país al que se muestra carente de todo tipo de libertadesTan real como la vida misma.

 

Sueños de Shangai recibió el Premio del Jurado en el Festival de Cannes del año 2005.

 

Para: Los que sigan con atención la historia de la China comunista (hasta el momento bastante desconocida)