• El catedrático de genética explica en Hispanidad que lo que ha hecho la firma Myriad Genetics es conocer genes humanos relacionados con el cáncer de mama, que "ya estaban, no se sabía cómo eran y ahora sabemos cómo son" pero no es "una invención".
  • Caso distinto es el del material genético producido de forma sintética, pues, según explica Jouve, en ese caso, "sí puede entenderse como una invención".
  • "Me parece muy bien lo que ha hecho el tribunal de Justicia americano", ha concluido el experto genetista.
La Corte Suprema de Estados Unidos ha prohibido las patentes de genes humanos naturales. Según el dictamen redactado por el magistrado Clarence Thomas, la firma Myriad Genetics no tiene derecho a la patente o propiedad industrial y la explotación comercial exclusiva de los genes BRCA1 y BRCA2, cuyo análisis sirve para evaluar el riesgo de desarrollar cáncer de mama y ovario. Sin embargo, la Corte Suprema de Estados Unidos sí ha permitido protecciones legales para material genético producido de forma sintética.

El catedrático de Genética de la Universidad de Alcalá de Henares, Nicolás Jouve, ha explicado en declaraciones a Hispanidad (en la imagen) que tal prohibición por parte de la Corte Suprema de Estados Unidos no  es "una novedad", puesto que una resolución anterior de la UNESCO sobre derechos humanos en relación al genoma humano establecía en uno de los artículos que no se debían patentar secuencias de genes humanos "porque no es un descubrimiento científico, sino algo que la naturaleza ha creado y lo único que se ha hecho ahora es conocerlo". Por eso, el descubrimiento de un gen humano "no se puede considerar una invención".

Jouve ha explicado que lo que ha hecho la firma Myriad Genetics es conocer genes humanos relacionados con el cáncer de mama, que "ya estaban, pero no se sabía cómo eran y ahora sabemos cómo son".

En consecuencia, según el catedrático de Genética, "no se puede patentar algo que la naturaleza ha creado. Lo que se patenta es algo que el hombre crea, no que la naturaleza crea". "No se puede comercializar con algo que pertenece a la naturaleza humana, no se puede hacer una patente de algo que está en la constitución del propio ser humano".

La sentencia de la Corte Suprema americana va en la línea del Tribunal de Justicia de la Unión Europea en Luxemburgo, cuando en octubre de 2011 dictó una sentencia que establecía que no se pueden obtener patentes a partir de células embrionarias. Según los jueces europeos, si para conseguir esas células se destruyen embriones, se está violando la protección de la dignidad humana. Por tanto, la decisión del tribunal americano "va en esa dirección" porque "se trata de un material original de la naturaleza humana y por tanto no es explotable comercialmente".

De hecho, "el espíritu del proyecto genoma humano fue poner a disposición de todo el mundo el conocimiento del genoma, no para que nadie lo explotara sino para que todo el mundo aprovechara su conocimiento con fines diagnósticos, terapeúticos o farmacológicos, pero no para explotarlo comercialmente".

Caso distinto es el del material genético producido de forma sintética, pues, según explica Jouve, en ese caso, "sí puede entenderse como una invención".

"Me parece muy bien lo que ha hecho el tribunal de Justicia americano", ha concluido el experto genetista.

José Ángel Gutiérrez

joseangel@hispanidad.com