Sr. Director:
Hace días leí un par de entrevistas a sendos a expertos, en las que se les preguntaba sobre si cambiar una ley es suficiente o no para cambiar la realidad.

 

Y decían cosas como que "la realidad no se cambia a golpe de decreto" o que "los cambios legislativos, para que sean eficaces, deben responder a la realidad social". Yo no lo entiendo, pues hay leyes que sí han cambiado, y de qué manera, algunas realidades capitales de la sociedad española, tales como la educación o la familia.

Así, por ejemplo, la LODE, la Carta de derechos y deberes de los alumnos y la LOGSE nos han llevado a los puestos de cola en educación; esto es evidente; pero si alguien no lo ve, que se lea, entre otros, los informes PISA o que lea algunas frases de un reciente documento de la CEOE: "debemos recuperar la cultura del esfuerzo", "sin esfuerzo no hay resultados", etc.

Y los efectos de las leyes socialistas relacionadas con la familia (lo del divorcio express, por ejemplo) saltan a la vista: de cada cuatro matrimonios se rompen tres. Algunos decían que "el divorcio engendra divorcio", y, por lo que se ve, no iban descaminados.

¿Las leyes pueden conseguir eso que dijo Guerra: "A España no la va a conocer ni la madre que la parió"?, preguntaba el entrevistador a los expertos. Pues a mí me parece que sí; pero no creo que Guerra sea un profeta (ya no tiene ni barba); tal vez sea un conseguidor. Seguramente ni Guerra ni la mayoría de los socialistas se propusieron pasar del tipo tan majo de familia que teníamos por los años sesenta a las familias tan desestructuradas que tenemos hoy, pero, por ignorancia, lo han conseguido de hecho.

Y si las leyes no cambiasen la realidad, ¿para qué manifestarse en contra de ellas? Pero, si como parece, las leyes sí que cambian la realidad, convendrá estar atentos y esforzarse para que no lleguen a publicarse en el BOE ciertos engendros.

Vicnuel Sánchez González