Sr. Director:
El mensaje del Papa Francisco con motivo de la Jornada Mundial de la Paz, que llevaba por título "La fraternidad, fundamento y camino para la paz", es el marco adecuado para el necesario diálogo entre generaciones, ahora que estamos inmersos en la conmemoración de la Primera Guerra mundial.

La memoria del pasado nos enseña que el desarrollo integral de los pueblos es el nuevo nombre de la paz. En un mundo que aún se desangra por las heridas que la guerra sigue produciendo en el cuerpo de la humanidad, es necesario un paso más en la construcción de la paz: la invitación a una cultura de la fraternidad como don y tarea.

El Papa, en continuidad con el magisterio social de la Iglesia, no propone una concepción estática de la paz, basada solo en el orden que se genera a partir de los acuerdos internacionales y las leyes nacionales, necesarias pero no suficientes. Francisco da un paso más en la propuesta de una paz justa basada en el esfuerzo solidario y libre de los pueblos. Remite a la necesaria conversión de los corazones que permite "a cada uno reconocer en el otro un hermano del que preocuparse, con el que colaborar para construir una vida plena para todos".

La paz no está hecha; hay que construirla día a día desde una cultura de la fraternidad, entendida como una empresa colectiva en la que todos somos responsables.

Juan García