Lo explica muy bien Religión en Libertad: el padre Tomislav Vlasic, no es un vidente de las apariciones marianas de la aldea bosnio-croata, sino un deserto de las mismas. Los seis videntes nada quieren saber con él y el Vaticano permite en el caso de Juan Pablo II animaba con entusiasmo y a mí su testimonio me basta- la devoción privada en Medjugorje y dictaminará sobre Medjugorje en su momento.

Por tanto, el Vaticano no ha desautorizado las apariciones sino la infidelidad a dichas apariciones.

Buena lectura para el verano: el libro del periodista Jesús García sobre Medjugorje.

Eulogio López

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