Sr. Director:
"Gracias al Papa Wojtyla, el perdón se volvió hecho político", así habló el cardenal Bertone, el secretario de Estado del Papa lo dijo en el discurso que pronunció en Reggio Calabria (Italia), donde la asociación Anassilaos le concedió el premio "Juan Pablo II por la paz".

 

En su discurso, el purpurado subrayó que, en particular, Benedicto XVI, "poniendo puntual atención a los valores universales que unen a las religiones, las culturas y los diferentes sistemas de pensamiento, ha identificado en un valor absoluto, la verdad, el fundamento de la paz.

Por ello, siguiendo la estela del Beato Wojtyla, el actual Pontífice no se cansa de llamar a los cristianos a la centralidad de Jesús, que, superando cualquier muro de separación, muestra la posibilidad real, concreta y no genérica de un empeño por la paz universal, sin la cual -añadió el cardenal, citando el mensaje "Urbi et Orbi" de la Navidad de 2005 está en riesgo el futuro del planeta".

También recordó que el Papa Wojtyla hizo "gestos concretos" de paz, como insistir en los derechos humanos, sus viajes entre los pueblos en guerra, las iniciativas para que la comunidad internacional arreglara conflictos y los encuentros interreligiosos en Asís.

El pensamiento crítico de los últimos dos Pontífices sobre la guerra, observó Bertone, se inserta en la línea del "¡Nunca más la guerra!" de Pío XII, "el primer Papa que dio consistencia a un pensamiento crítico en relación con la guerra, que proclamó estas palabras poco después de la elección, un mes antes de que Hitler invadiera Polonia".

El perdón humano y divino, el que predica la Iglesia, ha de estar presente en todos los estadios de la vida pública y privada del hombre en una sociedad justa.

Jaume Catalán Díaz