Meritoria película religiosa que recrea uno de los momentos más importantes para los cristianos: la última reunión de Jesús con sus discípulos antes de la traición de Judas y su Pasión. El film ha sido impulsado por Pinneacle Peak Studios, responsables de otros largometrajes como El Caso de Cristo, Sansón o la saga Dios no está muerto.
Dirigida por el cineasta italiano Mauro Borrelli, éste ha realizado una puesta de época muy acertada para realizar una aproximación humana sobre los conflictos internos de los discípulos y de los enemigos que se mueven en torno a Jesús en las horas previas a su arresto. En esa aproximación se toman algunas libertades sobre el Evangelio, no especialmente llamativas, un poco en la línea de lo que se ha hecho en la serie The Chosen. Eso sí, a algunos les chirriará la importancia que se da al personaje de Judas, sobre su traición provocada no solo por su avaricia sino por sus miedos y su cobardía. Mejor retratado está Pedro, aunque todavía era más bronco que lo que sale en este film, y han errado en la elección del actor que interpreta a Juan, que aquí es un hombre curtido cuando se tiene constancia de que cuando ocurrieron los hechos expuestos era un adolescente. Y el caso es que no se ha escatimado en medios para lograr un reparto lleno de actores conocidos para el gran público como Robert Knepper (Prison Break, Los Juegos del Hambre), James Faulkner (Pablo, Apóstol de Cristo; Juego de Tronos), James Oliver Wheatley (Zero A.D., El reino perdido de los piratas), Jamie Ward (Romeo & Julieta, La materia oscura) o Daniel Fathers (Los Goonies, La casa del dragón)
Para: los que quieran empezar a sumergirse en la Semana Santa asistiendo al cine.