Koji es un taxista de Tokio, preocupado por su situación económica porque quiere pagar a su querida hija unos estudios de música en una Institución muy reputada, pero carísima. Aunque trabaja por la noche, para ayudar a un compañero acepta el encargo de llevar a Sumire, una mujer japonesa de 85 años, a la residencia donde vivirá a partir de ahora. Pero durante el trayecto, la anciana le pedirá que le acompaña por distintos lugares de la ciudad marcados por sus recuerdos. En esa travesía por Tokyo, y sus alrededores, ambos se sentirán cómodos el uno con el otro, lo que se traducirá en que compartirán confesiones, problemas y momentos de su existencia.
El cineasta japonés Yoji Yamada se une a la lista de directores famosos nonagenarios, recuerden a los estadounidenses Woody Allen o Clint Eastwood, aunque los supera en años, Yamada actualmente tiene noventa y tres años. Dicho esto, su avanzada edad no le ha impedido dirigir este conmovedor drama, un remake a la japonesa de la película francesa Un paseo con Madeleine (2022), pero que la supera en sensibilidad.
En las 90 películas rodadas a lo largo de 64 años, Yamada, considerado uno de los maestros del cine japonés, ha realizado un magnífico retrato de los cambios sociales y culturales de la vida japonesa desde los años sesenta hasta hoy, con un realismo y una visión comprensiva hacia sus personajes, gente de la calle. Sin olvidar, aunque ambientada en otro siglo, su obra maestra, la trilogía dedicada al samurai, de la cual su joya de imprescindible visión es El ocaso del samurai. Ahora pone sus ojos en la vida de una mujer valiente, nacida en la Segunda Guerra Mundial, y a quien la existencia no trató demasiado bien. Pero incluso cuando aborda temas duros de esa existencia, como el maltrato doméstico, lo hace con sensibilidad, dando como resultado que su argumento interese y se siga de un tirón.
Si bien el peso de la película descansa en el buen trabajo de sus dos protagonistas: la veterana actriz, Chieko Baishô, una colaboradora habitual de Yamada, con quien ha trabajado en decenas de películas y en un famoso actor nipón Takuya Kimura, este film no tiene ningún bajón narrativo, siempre entretenido y en algunos momentos conmueve describiendo ese viaje emocional que emprenden ambos personajes y que, de refilón, recuerda la historia y costumbres de Japón en el último siglo.
Para: los que les guste el cine de este gran director.