James Davis es un intrépido y escurridizo ladrón de guante blanco que tiene siempre la determinación en sus golpes de no herir ni matar a nadie. A pesar de ello, tiene en jaque a la policía por sus robos de alto valor y su dificultad para atraparlo. De ahí que este delincuente que opera en la carretera 101 se ha convertido en la obsesión del implacable teniente Lubesnik. Cuando Davis planea llevar a cabo el que considera será su último robo para retirarse, se le cruza en su camino una desilusionada directiva de una compañía de seguros y Orman, un despiadado ladrón rival, con formas mucho más violentas.
Aunque quizás los140 minutos son algo excesivos y hay alguna escena, sobre todo romántica, que podía ser más breve, lo cierto es que Ruta de escape engancha. Y ello se debe a que Bart Layton, director y guionista de la película, ha conseguido un retrato muy empático del trío protagonista. Comprendemos la soledad de Davis y su empeño en olvidar su dura infancia, la decepción de la directiva por sentirse discriminada por su sexo y edad en la empresa o el olfato del policía por descubrir al autor de los asaltos. Todos ellos bien interpretados por actores famosos como son Chris Hemsworth, Halle Berry y un estupendo, como siempre, Mark Ruffalo. Y es que, como en otras películas anteriores, a Layton le gusta retratar en sus films a personas que viven al margen de la ley o traicionan las normas de la sociedad para apropiarse de aquello que sienten que se les debe. Él mismo ha confesado que para el argumento de Ruta de escape se inspiró en thrillers clásicos de robos como por ejemplo El Golpe o El Caso de Thomas Crown (1968) de Norman Jewison.
Repleto de acción, hay multitud de persecuciones en coche perfectamente orquestadas, mientras se mantiene el suspense hasta el final, donde caben algunos giros argumentales. A esa tensión argumental colabora el buen trabajo del director de fotografía Erik Alexander Wilson (la trilogía de Paddington) y el compositor Blanck Mass, famoso por su hipnótica música electrónica.
Su argumento se basa en la novela Crime 101, de Don Winslow y es un thriller que rinde todo un homenaje a la ciudad de Los Ángeles, donde se desarrolla la acción.
Para: los que les gusten los thrillers de acción con “miga”.