A priori parecía atractivo un documental que, tomando la obra y figura de Orwell, iba a destripar lo que él criticó fundamentalmente: el régimen comunista de la URSS y su falta de libertad. Pero en el guión, del también director, el haitiano Raoul Peck, esto le sirve de excusa para denunciar lo que considera totalitarismos actuales, sobre todo lo que él considera fascismos encarnados en la figura de Donald Trump. Con la excusa de una frase de Orwell: “El totalitarismo si no se combate puede darse en cualquier lugar”.

De hecho, el escritor británico Georges Orwell afirmaba que “el lenguaje político está diseñado para que las mentiras suenen verdaderas” y curiosamente este film cae en ese error.

A su favor tiene que está muy bien montado, posee una banda sonora rotunda que atrapa y tiene detrás un gran trabajo de documentación que engloba fotos de archivo, documentales, informativos y películas, en concreto las dos versiones que se han hecho de la obra cumbre de Orwell, 1984, que dan ganas de ver de nuevo para contemplar el horror que produce en los ciudadanos "El Gran Hermano" y el control sobre sus ciudadanos.

A pesar de ello, sus dos horas de metraje, por su exceso de información, se hacen pesadas, lanzando soflamas, donde no se salva nadie criticado por la izquierda europea.