Ambientada en el Paleolítico, tiene como protagonista a un joven metepatas llamado Maracuda, hijo del jefe de la tribu y sobre el que su padre tiene dudas respecto a sus dotes para dirigir a su gente. Cuando éste incumple una de las reglas de oro de su tribu, mantener encendido el fuego, se verá inmerso en una trepidante aventura donde demostrará que posee valor y talento.
Se trata de una simpática comedia de animación dirigida a toda la familia que recuerda en algunos personajes, como la graciosa abuela, a otra película de cavernícolas: Los Croods (2013), pero incorpora otros nuevos como un extraterrestre anclado en la Tierra que con su humo rosa mágico la lía constantemente, lo que da lugar a situaciones divertidas.
A nivel técnico, la animación, sin tener la perfección de los estudios Disney-Pixar o de los Illumination (Gru y secuelas), es correcta, visualmente imaginativa y funciona perfectamente. Al igual que una trama en la que prima el valor de la familia o la descripción de las diferencias paterno filiales que se resuelven con humor y cariño.
Se trata de una coproducción entre Hungría y Rusia dirigida por Viktor Glukhushin, todo un profesional en el cine de animación.
Para: los que quieran ver una película de animación con los peques de la casa.