Los componentes de Hombres G desde el comienzo son David Summers, su solista y líder, los guitarristas Rafael Muñoz y Daniel Mezquita y el batería Javer Molina. Como a otras bandas, lo que les unió fue su amistad y, en este completo y bien montado documental, resultan sinceros al abordar las diversas etapas que han pasado. Desde su irrupción en el año 1982 con temas gamberros, que rompían todos los esquemas, y donde durante siete años ocuparon la lista de los más vendidos hasta la actualidad, que ellos dicen que saborean más y son realmente los mejores años de su vida.

Contemplando este documental, que repasa la trayectoria de una de las bandas más populares y longevas de la música en español, se percibe que el éxito de su permanencia desde los años 80, con un intervalo de 10 años, se debe a que eran divertidos y alegres y cada concierto supone una fiesta para sus fans.

Este entretenido documental aporta muchísimas imágenes inéditas y testimonios de artistas de referencia en el ámbito musical hispano, como Alejandro Sanz, Ana Torroja, Carlos Vives, Carin León o Carlos Rivera, que manifiestan la importancia de este grupo. Sin embargo, creo que lo que más impacta son las imágenes esos conciertos con una asistencia de más 60.000 espectadores congregados, no solo en España, sino en Hispanoamérica donde sienten auténtica locura por ellos. Hablamos de países como México, Colombia o Perú. Se da la circunstancia de que Hombres G es uno de los escasos grupos que reúne entre su público a diversas generaciones: padres veteranos que acuden con sus hijos adolescentes y disfruten con canciones míticas y pegadizas como “Devuélveme a mi chica”, "Marta tiene un marcapasos", "Venezia", "El ataque de las chicas cocodrilo" y "Te quiero".

Lo único que sobra en este largometraje es algo que parece inherente al cine español actual: el exceso de tacos con el que se expresan los miembros de la banda durante todo el metraje.

Para: los que les guste la música de los años 80 o sean seguidores de Hombres G.